Editor Web

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La vida que no vivimos

La novela utiliza la música como un vector de fuerzas físicas y afectivas. Une y separa, tensiona las relaciones y revela aquello que los personajes son incapaces de expresar con palabras. Así como una composición musical alterna armonía y disonancia, también la vida de los protagonistas oscila entre el amor, la nostalgia y la imposibilidad.

La bisabuela de Carmina

La cama rechinaba, sus muebles ya eran viejos, y ella se levantó para cerrarla, se quedó por un momento parada viendo hacia afuera, y una oveja se encontraba a lo lejos con los ojos rojos fijamente mirando en su dirección, Carmina

Musarañas 41

Mientras la gente anda viendo aparecidos en la entrada de las cuevas o en sus casas, los científicos se distraen en sus asuntos, metidos en sus laboratorios. Pero a veces, sin saberlo, también ellos tienen frente a sí un fantasma encarnado y, al explicarlo, dan con algo que también explica lo que la gente ve en las cuevas o en sus casas.

Poesía de la vida cotidiana

Los poemas de Juan Felipe van desgranándose trágicos, rítmicos, humorísticos, en su sencillez, como este de humor negro o tragedia oscura: No había rincón sin sacudir/ ni trapo sin secar/ al momento del derrumbe; o, este otro tentando a la metafísica del instante: ¿Cuánto aire ganas/ al vaciarte de tiempo/ reloj de arena?