Cuestionario Mallarmé reloaded VI

Por: Daniel Téllez
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A partir de aquel célebre juego confesional creado por Stéphane Mallarmé, ofrezco a cada invitado a este espacio, una versión única y posmoderna de la algarabía y el seso y el estupor que conforman las obsesiones, el estilo y el momento actual de su quehacer literario.
La invitada: Alicia García Bergua (Ciudad de México, 1954). Poeta, ensayista y traductora. Es autora de los libros de poesía Fatigarse entre fantasmas (Ediciones Toledo, 1991), La anchura de la calle (Conaculta, col. Práctica Mortal, 1996), Una naranja en medio de la tarde (Libros del Umbral/ Pablo Boullosa editor, 2005), Tramas (Cálamos-INBA-Conaculta, 2007), El libro de Carlos (Ed. Juan Malasuerte, 2007), Ser y seguir siendo (Textofilia, 2013), Los zapatos en círculo, (breve antología de la Universidad de Guadalajara, 2020) y Canciones en voz baja (BonArt/UACM, 2021), y de los libros de ensayo Inmersiones (Dirección General de Publicaciones, UNAM, 2009) y La lucha con la zozobra. La Libertad bajo palabra en los poetas Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen, Jorge Cuesta y Octavio Paz (UANL, 2022). En junio de 2024 participó con sus poemas en la exposición Sea of Shadows/Mar de sombras en el Instituto Cervantes de Manchester. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de México en los periodos 2001-2006, 2011-2013 y 2017-2019. Tiene una larga trayectoria en la divulgación científica y trabajó como editora y escritora de textos de divulgación de la ciencia en las revistas Naturaleza y ¿Cómo ves? y como coordinadora en el portal-taller de escritura creativa en divulgación científica www.cienciorama.unam.mx, en la Dirección General de Divulgación Científica de la UNAM.
El código genético de la poesía: Que los creadores de este modelo tan exitoso del genoma hayan modelado los nucleótidos, las bases, con letras que se combinan enunciando la síntesis de proteínas que se lleva a cabo con ellos, me hace sentir que la vida es muchos lenguajes y que el de la poesía es, como dice Antonio Gamoneda, nuestra lengua natural, igual que los cantos de los pájaros y de las ballenas. De esa naturalidad, que nace de su corporalidad y de su presencia, parte la originalidad de cada poeta.
La persistencia de la memoria: Hay unas líneas en un viejo poema mío “Otras respiraciones y otras pausas” que dicen: “Aquella imagen cruel de mi retrato / se despide de mí sin un abrazo / que me diga quién soy de cuerpo en cuerpo”. La memoria enlaza los diferentes cuerpos que hemos sido y nos da sentido, está en los sueños, en los distintos paisajes y ciudades interiores que habitamos y en nuestro sentimiento de arraigo y pertenencia. En busca del tiempo perdido es un libro que me ha acompañado mucho y me ha hecho pensar cosas distintas en diferentes épocas.
El correlato espiritual y filosófico en tu poesía: Siempre he pensado que la poesía es una forma de pensar individualmente; los poetas somos ese sujeto diverso y caprichoso al que Emmanuel Kant le sustrajo apriorísticamente su base ontológica para hacer posible el conocimiento científico. Cuando estudié filosofía me interesaba sobre todo el sujeto que dialogaba para conocerse a sí mismo y a los demás, y también encarnarlo con todas sus emociones desmedidas, sus dudas y sus imprecisiones. En la filosofía hallé a la poeta que soy, alguien que también se escucha pensar y sentir, que es el principio también de la espiritualidad. No tuve educación religiosa, mi hermana Ana y yo siempre decimos irónicamente que nos educamos en la religión del comunismo. Pero precisamente por la falta de una práctica religiosa o espiritual en la infancia entiendo perfectamente la necesidad, el instinto que nos hace desearla y eso es parte de nuestra fisiología cerebral. Creo que Elsa Cross ha entendido profundamente eso. Uno de los temas que me apasiona es la diversidad de las mentes, por ejemplo, la de Sor Juana Inés de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Sor Juana tenía una mente muy terrenal y casi moderna, buscaba ávidamente conocimiento y entendimiento en muchas materias de la vida real pero también más allá de ella, como lo prueba Primero sueño. En cambio, Teresa de Jesús que quería formar una orden de monjas ermitañas se paseaba por sus ensoñaciones como Gerard de Nerval. Las mentes poéticas son una mezcla de ambos extremos, yo me siento así.
“La vida es un trasiego reiterativo”: Como animales que somos nos vemos obligados a un continuo tránsito, en principio el de dormir y despertar diariamente y recomenzar nuestra frágil vigilia. Hay un poema de mi libro Tramas, “Mientras dormimos” que habla de este trasiego o tránsito que me hace pensar en el Cementerio marino de Paul Valery:
Prosigue la memoria en la corteza,
ha dejado de ser esa palanca que nos lanza hacia fuera.
Ya todo se reduce a pálpitos e impulsos
que nuestro cuerpo debe reiterar.
Rondamos nuestros límites, vamos perdiendo el hilo,
todo lo que pensamos viene y va,
cruza por la cabeza como por una playa abandonada.
Quedamos dispersados en todos esos granos
que llevan uno a uno las ondas del espíritu.
Sostienen por momentos tormentas gigantescas
que pueden despertarnos,
se asientan en el fondo y surge un mar absurdo
que se atraviesa por necesidad.
¿Regresamos acaso a un lugar donde ya solo cuentan
las mínimas partículas de las que estamos hechos?
Segovia-Paz-Borges: El primer poeta al que conocí en vivo y a todo color en mi adolescencia fue a Tomás Segovia, quien era amigo de mi padre, y yo a su vez amiga de sus hijos. Él nos leía su poesía y disertaba mucho sobre distintos temas, además de ser un hombre que cuando lo visitábamos en Tepoztlán cocinaba y departía con nosotros jóvenes. Eso para mí fue muy importante porque me hizo sentir que la poesía era parte de la vida real y cotidiana, que era una manera de vivir, citando a mi amigo poeta Francisco José Cruz. Pero no sólo eso, que la poesía era ante todo poner en escena reflexiones cuyo motor es fundamentalmente emocional y corporal. La poesía de Tomás Segovia es para mí un gran canto desolado, recordemos que uno de los poemas de su libro Primavera en obras se titula “Cantata a solas”, hay en ella siempre un contraste entre nuestra pequeñez, desamparo e incertidumbre y la gran pretensión de nuestras reflexiones. Él era además una persona muy musical que tocaba la flauta. Esa es quizá la sensación que he recogido de él para mi propia poesía y que está también en la poesía de Octavio Paz cuando dice: Soy hombre: duro poco y es enorme la noche/ Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben. / Sin entender comprendo: / también soy escritura / y en este mismo instante alguien me deletrea. La poesía de Octavio Paz es deslumbrante y es difícil quitarse ese deslumbramiento y leerla entrando más en sus profundidades. Lo que me interesó mucho de él es su noción del poeta no como alguien que se construye anecdóticamente sino como resultado de una inmersión total en la realidad presente, algo que desarrolla con mucha claridad en El mono gramático. Pero también me interesó mucho ver a Paz en su contexto y en relación con los poetas que lo antecedieron. En mi libro La lucha con la zozobra, abordo su relación con Xavier Villaurrutia a quien describe en un poema como alguien encarcelado en su noche. Siempre he pensado en la poesía de Paz, particularmente en Pasado en claro como una lucha por conquistar la luz yendo más allá de sí mismo a través de los caminos del lenguaje, el lenguaje nos permite ver. Y es aquí donde Borges ciego entra perfectamente, hay en él una gran ansia de verlo todo a través de lo que se ha escrito y también reinventarlo. No lo he leído tanto como a Segovia y Paz, pero es alguien que te lleva adonde vaya gracias a su claridad expresiva, pienso en él como en un pulidor de los lentes de un telescopio y un microscopio.
El amor en tu poesía: En mi poesía el amor no es sólo erótico, está en todo lo que me concierne y me importa, aunque me resulte conflictivo, a mi pareja, a mi familia, a mis amigos, a mi ciudad. No es algo que yo declare mucho, pero es siempre la atmósfera. Aquí un breve poema reciente donde sí lo menciono:
Es difícil detener
el silencio conmovido
que dura unos segundos
y que sazonará algunas palabras
que después pronunciemos.
Amor enmudecido
que llevamos sin aquilatarlo.
Fiera infancia: “Soy esa niña gris que barre su memoria”, dice uno mis poemas de La anchura de la calle, un libro donde abordo mi infancia en la ciudad de México, una ciudad a la que me costó llegar por haber estudiado en una escuela del exilio español y en la que no jugué casi en la calle. Dice también uno de los poemas de este libro: “De niña no salía a jugar a la calle, / no hubo parques ni aceras / donde poder crecer sin darme cuenta… / A la ciudad siempre la vi de lejos, / al pasar, / al margen de los juegos y los amigos /con los que la haces tuya… / A una ciudad extraña llegó mi adolescencia, / yo la fui descubriendo con mi hermano y mis primos / recién llegados de Madrid. / Parecía un verano interminable / persiguiendo un verano que se iba / junto con los lugares que nunca conocimos realmente. / La ciudad caminaba con nosotros al ritmo de los Beatles / y otras ciudades poblaron nuestras vidas.” Digo además que de pronto dejamos de seguir esos últimos cabos de la infancia, la ciudad nos hizo crecer muy precozmente sin entender muy bien lo que vivíamos. Creo que parte del propósito de escribir se debe en mí a esta necesidad de entendimiento.
El catalán y su aridez: Mi relación con el catalán, la lengua materna de mi padre y de su madre siempre me hace pensar en La lengua absuelta de Elías Canetti, donde narra su lucha por aprender alemán, la lengua “secreta” en la que hablaban sus padres. Mi madre no quería que habláramos catalán y la excluyéramos como la debía excluir la relación de mi padre con su madre. Pero sucede que esa madre, mi abuela paterna, tuvo un papel crucial en mi vida, era profesora de primaria y fue como una segunda madre para mí. Hablaba en catalán constantemente y yo la acompañaba mucho al Casal Catalá donde ella lo hablaba con su familia y sus amigos. Para ella era una lengua viva, para mí no debía serlo. Yo no hablaba catalán para no ofender a mi madre, pero lo entendía mucho. Aunque pude haberlo aprendido más formalmente después, que cada vez estuviera más en la realidad de México hizo que se me quedara en el fondo como una música huidiza con la que voy tanteando en la oscuridad como digo en mi poema “El catalán”. También en mi libro Canciones en voz baja hablo de mi pasión por ver una serie en catalán para observar los gestos que apuntalan lo que se dice. Siempre he pensado que al escribir poesía trasladamos los gestos con los que nos expresamos.
Un desafío literario: Escribir poesía ha sido para mí un gran desafío, una búsqueda que desarrollé a la par de la dedicación a la divulgación científica. Fue allí, en relación muy estrecha con Carlos López Beltrán, poeta, biólogo y filósofo, que emprendí una carrera literaria que aún me asombra si la veo en perspectiva. El contacto con la ciencia y los científicos me abrió un universo insospechado y maravilloso, fue allí donde me atreví a escribir y pensar profundamente en el lenguaje, en la evolución, en que eso poco que ahora se sabe gracias a la investigación científica abre una ventana de perspectivas inmensas que ahora por desgracia no vemos.
Recorrer la ciudad caminando: Ya no camino tanto ahora por la edad, no obstante, me sueño constantemente caminando con mis perros en Coyoacán. Durante mucho tiempo caminar y escribir fueron para mí dos verbos que se conjuntaban, muchos poemas míos son producto de mis caminatas diarias. Me apasiona la evolución humana, leí recientemente un libro sobre todo lo que se sabe hasta ahora del bipedalismo en el ser humano y allí dice que nos hicimos la especie que somos caminando grandes distancias. Escribí un ensayo conferencia a propósito del tema donde digo:
Qué son los poemas sino huellas que vamos dejando. En un principio esos caminos fueron quizá trazados por el canto coral; el ritmo y la métrica reunían a todos los que cantaban juntos en un mismo camino. No obstante, muchos se fueron separando cada vez más del camino común, pues el lenguaje de cada poeta en la poesía moderna ha ido haciendo cada vez más su particular recorrido por su experiencia. En la medida en que los individuos se liberan los caminos difieren y con ellos se despliega una geografía mental y emocional cada vez más diversa y apasionante. Pero la poesía por individual que ahora sea sigue buscando la conversación con su lector que se vuelve un acompañante, hay todavía en ella la sensación de compañía que debían suscitar las caminatas humanas desde la prehistoria. Qué es por ejemplo la obra de Walt Withman y de Fernando Pessoa en su empeño de ser muchos otros sino un intento de seguir caminando juntos y poder hacer eso imposible de reunir en uno la experiencia diversa de todos.
“El pensamiento racional está en todos nosotros”: Entre los investigadores actuales de lo que es la inteligencia en el mundo animal hay un gran interés en corroborar cómo los animales con cerebro y sistema nervioso desarrollado piensan racionalmente, calculan y toman decisiones con base en ciertas evidencias percibidas. Es decir, que el pensamiento racional no es algo exclusivamente nuestro y que está desarrollado en la naturaleza de manera distinta porque en nuestro caso existe un lenguaje con el que se puede modificar y flexibilizar mucho individualmente. En ese sentido Octavio Paz no estaba nada errado en pensar que nuestra libertad racional proviene sustancialmente del lenguaje y de nuestra habilidad para comunicarnos. No obstante, y es aquí donde entra el neurólogo Antonio Damásio a colación, nuestra inteligencia es animal, no es artificial, y tiene motores y motivos fisiológicos y emocionales ineludibles. La inteligencia que imprimimos en la poesía es de este tipo y es individual e irremplazable, por ello es tan interesante.
Zozobra vital: Vivimos con un gran miedo y la inteligencia del arte consiste en hacerlo ver. En los buenos poemas y en toda la buena literatura se asoman nuestro miedo y nuestra fragilidad. Reconocerlo hizo grande y moderno a López Velarde como poeta y de eso se dieron cuenta ciertos Contemporáneos. Ese miedo que ahora muchos tratan de conjurar con prácticas e ideologías de todo tipo es necesario para una vida consciente e inteligente, tiene que ser parte de una educación que no aspire a superarlo y a evadirlo sino a entenderlo más profundamente. Ese miedo se debe a que somos criaturas conscientes y mortales. De que lo entendamos depende la solidaridad de la especie humana.
Tus asombros cotidianos: Siempre he vivido muy atenta a la vida cotidiana, a la relación con mi perro y a pequeños acontecimientos como esos árboles llenos de pájaros que rodean la terraza de mi casa. No obstante, eso se ha ido ensombreciendo con las noticias de la violencia y las alertas por tantos desaparecidos, sobre todo jóvenes, a manos del crimen organizado. Es un asombro diario que no me puedo quitar de la cabeza porque me duele mucho.
“Los poemas son acción dramática”: Los poetas, pensaba T. S. Eliot, son como los actores que despliegan una gran gama de emociones al expresarse. Para él la poesía tenía la facultad de ser el transmisor de nuestra inteligencia emocional y ponía como ejemplo La Divina Comedia. Creo que en nuestro idioma una obra paralela que no es poesía y que forma parte importantísima de este hilo de transmisión emocional es El Quijote. La diferencia es que, en el caso de la poesía, el poeta es un protagonista principal que alberga y representa eso que dice con su persona que se vuelve escritura y espacio del drama. El poeta es personaje y autor del drama que describe en el poema. Proust que no era poeta en su obra En busca del tiempo perdido desarrolla un papel semejante. Cervantes es por momentos al principio de esa novela alguien similar.
Tu perro Marley: Para mí es una gran tranquilidad convivir con un animal que está tan en el presente, es una especie de ancla. Ahora está ya totalmente ciego, pero sigue viviendo con ánimo y sin dolores, es un ejemplo a seguir. Le dediqué este poema recientemente:
A mi perro
Nos tenemos cariño tú y yo,
del que ya no hay para nosotros.
Nos lo damos sin que medien palabras,
sólo caricias leves bajo el sol.
Nuestros cuerpos ancianos agradecen comer y dormir juntos
en esta eternidad que ya no dura.
Escribir desde la observación: Los poemas son producto de la contemplación y la introspección, son ejercicios espirituales que hacemos casi sin darnos cuenta. Es una disciplina que hay que asumir, aunque pocos la entiendan y eso es lo más difícil porque no parece un trabajo digno.
El lado científico del poema: Estoy muy interesada ahora en la mente que escribe los poemas, cómo estos se configuran también fisiológicamente, cómo es que son producto de la homeostasis del organismo tal como propone Antonio Damásio, a quien he leído mucho, y considera que la consciencia es un hecho orgánico. Los poemas son manifestaciones de esa consciencia, son esa consciencia que se desenvuelve libremente por momentos.
Emilio García Riera, tu padre: Mis hermanas y yo decidimos que se publicaran ahora sus últimas memorias Setenta años de ser yo. Releerlas me han hecho muy presente toda la fuerza de su personalidad. Mi padre nos enseñó a amar este país con su profundo interés y su estudio y documentación del cine mexicano y en general del cine. Mi papá nos hizo mexicanos, nos enseñó una forma de arraigo que es la de interesarse e involucrarse en la realidad que nos corresponde. Era alguien muy dedicado al cine y muy metido en su mundo y pese a eso comió casi diariamente con nosotros en nuestra niñez y adolescencia conversando mucho. Creo que esas conversaciones influyeron en la vocación literaria de mis hermanos y mía. Pese a acontecimientos terribles como el suicidio de nuestro hermano Jordi, mi hermana Ana y yo nunca rompimos la relación con él, siempre hubo comunicación, afecto y entendimiento y eso nos salvó.
Tu mentor, Luis Estrada Martínez: Él y el físico Fernando del Río Haza fueron los primeros hombres mayores que me tomaron en serio como persona inteligente cuando era yo muy joven, de 19 o 20 años, que se preocuparon por mi formación y porque yo entendiera profundamente el gran proyecto que tenían de hacer divulgación científica de altísima calidad en español. Con Luis tuve una gran amistad, conversé mucho con él hasta su muerte, me ayudó a leer y a entender muchos de los libros más recientes de divulgación. Soy una persona afortunadísima por haberlo conocido e independientemente de todo lo que haya ido pasando con la divulgación científica en México, tener mentores como él y Fernando del Río me abrió todo un horizonte intelectual que agradezco infinitamente.
Vivir es sobreponerse, dice Rilke: Esa es una frase que le escuché repetidas veces al poeta Álvaro Quijano, y creo que la puso de epígrafe en alguno de sus poemas, aunque creo que el poema de Rilke no la dice con esa precisión. Eso pienso de la vida porque son las lecciones que me dieron mis tíos, abuelos y padres que salieron de España por una guerra huyendo de una dictadura. De cómo se sobrepusieron o no y nos enseñaron a hacerlo trata mi obra poética. Provenir de ellos le ha dado también toda una dimensión a mi vida.
Ocio predilecto: Leer, escribir, ver películas, pensar, hacer taichí, conversar…
Jordi y Ana: He tenido una gran amistad con mis hermanos, al grado que la muerte de Jordi me destrozó, nos destrozó. A mí me costó mucho recuperarme de su suicidio y la recuperación consistió en ser poeta como él que también era narrador. Ya no soy la persona que era en relación a él cuando murió, siempre sentí que intelectualmente era infinitamente superior a mí, ahora soy más parecida a él y entiendo muchas cosas que él entendía en ese entonces quizá más que yo. También le he dedicado poemas sobre nuestra infancia. Estuvimos muy juntos, pero nos costó comunicarnos de mayores. Con Ana fue al revés, después del suicidio de Jordi vivimos muchos años juntas y nos hicimos escritoras, siempre hemos tenido mucha comunicación y estamos en la misma tertulia literaria. Ana me parece una gran escritora, me encanta su humor y su agudeza para entender muchas situaciones humanas. Hemos hablado tanto en distintas épocas que siento que nos leemos el pensamiento. Adoro a sus hijas, mis sobrinas Julia y Alejandra, tan brillantes y distintas las dos.
La revista Naturaleza: Esta revista que fundó Luis Estrada y que fue una de las primeras publicaciones de divulgación científica en Hispanoamérica, fue para mí un terreno de múltiples aprendizajes. En ella aprendí de ciencia, aprendí gracias a ella mucho inglés y español porque mucho de lo que se publicaba de ciencia natural estaba en inglés o en francés, aprendí a escribir, a traducir, aprendí muchas labores editoriales, conocí a un montón de gente brillante que ha contribuido a la investigación y a la divulgación de la ciencia. Formé parte de un gran equipo de trabajo a quienes Luis nos puso a divulgar la ciencia por distintos medios. Tuve el honor de que Fernando del Río me dejara su lugar de Jefe de Redacción. La revista la publicaba la UNAM en asociación con una fundación que tenía Luis para albergar sus proyectos. Él no quería que la UNAM se apropiara totalmente de la revista y nos echaran para ocuparla como tantos proyectos burocráticos. Sucedió que un funcionario que no mencionaré aquí se enojó con Luis e hizo que la revista ya no perteneciera a la UNAM. En aquel entonces no teníamos recursos ni otros patrocinadores, era una revista carente de interés para muchos. Fue tristísimo, pero muchos buenos proyectos mueren así.
¿Qué ensayas ahora? He estado escribiendo sobre la consciencia y el sueño como hechos orgánicos en la poesía moderna y contemporánea. Son textos donde se entrecruzan mis intereses por el conocimiento científico que ahora se tiene del cerebro, la mente y la relación con el cuerpo y mi gran curiosidad por la poesía como un fenómeno humano asombroso.
Bonus track:
Nuestro hermano
que tenía asma,
no iba muchas veces
a la escuela.
Le permitían vivir en su cabeza,
mientras nosotras
salíamos al mundo
a lidiar cuerpo a cuerpo
y a crecer.
Cuando se suicidó
entendí cuán lejano estuvo siempre.
Vivió otra vida
de la que nunca quiso
que supiéramos mucho.
Me hizo sentir
que estaba en otra esfera,
a la que alguien como yo
en ese entonces
no podía acceder.
Quizá mi hermana y yo escribimos
para ver desde su panorama.
Pero ahora siendo más como él
no puedo mirar bien
quién era realmente,
¿por qué estando tan cerca
conociéndonos tanto
no pudimos hablar?
¿o estoy aquí hablándole
sin darme cuenta?
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