Categoría Prosa

La bisabuela de Carmina

La cama rechinaba, sus muebles ya eran viejos, y ella se levantó para cerrarla, se quedó por un momento parada viendo hacia afuera, y una oveja se encontraba a lo lejos con los ojos rojos fijamente mirando en su dirección, Carmina

Cadena alimenticia

Matar era su trabajo. Una huevada de trabajo, a decir verdad. Dos pesos menos y ya era caridad. Pero ahí estaba, disfrazado de repartidor de comida, como mil sicarios más. Iba a tocar el timbre, pero la puerta no tenía el cerrojo puesto. Con los siglos se volvían descuidados. Una bala de plata empapada en agua bendita del Expiatorio a la frente de uno, otra al corazón del otro, aunque ése ya estaba más muerto que un perro. De vez en cuando se mataban entre ellos: criaturas milenarias cargan disputas eternas, rencores añejos.

Ecuaciones cuadraticas

Mi libro de matemáticas, el de antes de que llegara el doctor M, todavía lo tengo por ahí, extirpado subrepticiamente de la escuela con todo y mis apuntes a lápiz en los márgenes. Seguro Ana P me ve con cara de ¿para?, pero lo guardo en la eventualidad de que de repente me entren unas ansias tremendas por hacer ecuaciones cuadráticas o lo que sea.

Desextinctar

Luis Miguel, cantando la del ropa-pom-pom y la de los peces en el río cual si el mismísimo Sol estuviera engatuzándose a carpas, tilapias y huachinangos, a pasar una noche inolvidable en su compañía.