La bisabuela de Carmina.

Por: Paulina Ramírez

Caja de compartir

Carmina abrió los ojos tras dormir unas cuantas horas, el reloj en la pared marcaba las 3:10 am, su casa en el campo era alumbrada por la luz de la luna llena que se podía ver desde su ventana abierta, lo cual se le hacía extraño puesto que ella recordaba haberla cerrado junto con las cortinas, como cada noche antes de dormir. Vivía sola, su madre la tuvo a una edad temprana y por razones extrañas no tenía recuerdo alguno de ella, y tampoco había preguntado o investigado. Solo de vez en cuando un par de tíos la visitaban, su vida era todo un misterio, no tenía idea de la razón de su existencia.

La cama rechinaba, sus muebles ya eran viejos, y ella se levantó para cerrarla, se quedó por un momento parada viendo hacia afuera, y una oveja se encontraba a lo lejos con los ojos rojos fijamente mirando en su dirección, Carmina

Carmina cerró la ventana y volteó a la cama, había una cucaracha arriba, lo más rápido que pudo sacudió la cobija y aventó al insecto al suelo, la vela que estaba prendida junto a su buró se apagó, acto seguido pisoteó con su zapato al pequeño animal, no conforme agarró la caja de cerillos de su tocador, encendió uno y le prendió fuego, después volvió a prender la vela y se acostó. El retrato de su bisabuela Catalina colgado a un lado de la ventana resaltaba entre todo lo demás, intentó volver a dormir, eran las 4:50 am cuando pudo hacerlo.

Carmina abrió los ojos tras haber dormido unas horas a su parecer, el reloj marcaba las 3:00 am, cuando volteó se dio cuenta de la ventana abierta, se levantó para cerrarla pero ahora la oveja que miraba fijamente a su dirección con los ojos rojos se encontraba más de cerca, se quedó un momento pensando, volvió a cerrar la ventana y la cortina, volteo a su cama y dos cucarachas se encontraban encima y rápidamente sacudió la cobija, la vela del buró se apagó, ella pisoteó a las cucarachas y acto seguido les prendió fuego con los cerillos. El retrato de su bisabuela Catalina colgado a un lado de la ventana resaltaba entre todo lo demás, intentó volver a dormir, eran las 5:30 am cuando pudo hacerlo.

Durmió durante algunas horas, o eso pensaba Catalina, cuando abrió los ojos el reloj marcaba las 2:35 am, al voltear vio la ventana abierta, se paró rápidamente y la oveja ahora se posaba a tres metros de ella, miró a la cama sin cerrar la ventana y tres cucarachas se posaban sobre ella, decidió sacudir la cobija y correr a pisotearlas pero la tercera huyó, la vela se apagó. Acto seguido volvió a encender la vela y cerró la ventana, la oveja ya no estaba, entonces se acostó e intentó dormir, logró hacerlo a las 6:20 am, en el cuadro la bisabuela Catalina tenía ojos rojos y orejas de ovino la luna seguía en el mismo lugar, no había señal de amanecer.

El reloj marcaba la 1:50 am cuando Carmina abrió los ojos, aterrada volteó a la ventana la cual estaba abierta, no sabía si levantarse o no hacerlo, pero cuando lo hizo a un metro se encontraba la oveja con ojos rojos mirándola, con manos temblorosas y escalofríos, esta se le quedó viendo fijamente, la oveja no se movía pero parecía que sonreía, justo ahí Carmina cerró la ventana, las cortinas también, al voltear en la cama había 4 cucarachas, ahora solamente se sentó sin sacudir las cobijas, cuando volteó al reloj este marcaba las 6:50 am de repente cayó dormida en un profundo sueño, el cansancio pudo más que su miedo. El retrato de su bisabuela Catalina ahora además de tener ojos rojos y orejas de ovino, mostraba una sonrisa como la de la oveja.

Abrió los ojos Catalina mientras el reloj marcaba las 12 am en punto, sintió el viento en su nariz y temerosa miró hacia la ventana la cual estaba abierta, no sabía si quedarse tirada en la cama pero el aire helado pudo más que su miedo, entonces se paró y su sorpresa fue encontrar a su bisabuela Catalina al otro lado de las ventanas abiertas, solo sonreía con ojos rojos y mirada penetrante provocarían el hacer grita a cualquiera. Después de un tiempo aterrada y petrificada, sin saber que hacer y de quedarse viendo frente a frente con la anciana, sintió como subían por sus pies cinco cucarachas. La bisabuela miró hacia la vela del buró y sopló ligeramente, el fuego se apagó en ese instante como si lo hubiese hecho desde tan solo cinco centímetros de distancia, Carmina seguía inmóvil, prefirió no voltear. Mientras tanto en el retrato de la pared aparecía el rostro de la oveja con ojos rojos.

80 años atrás Catalina una hermosa jovencita que con rostro angelical y belleza inigualable, se encontraba justo fuera de su casa junto a la ventada a las 11:30 pm, la luna llena la alumbraba, ella se posaba de rodillas con las manos llenas de sangre y el cadáver de una oveja yacía en el suelo, Catalina miró al cielo y sus ojos eran rojos.

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