El mexicano y el humanismo

Pero el mexicano no huye, con presta ligereza, de estas “categorías” o “existenciarios” del ser del hombre, sino que se queda ahí y los frecuenta, los tiene presentes, no en el innocuo sentido de representaciones teóricas, sino como contenido de su vida cotidiana y extraordinaria, los tiene ahí, los palpa cada día, cada noche, a todas horas.







