Categoría LEER

La vida que no vivimos

La novela utiliza la música como un vector de fuerzas físicas y afectivas. Une y separa, tensiona las relaciones y revela aquello que los personajes son incapaces de expresar con palabras. Así como una composición musical alterna armonía y disonancia, también la vida de los protagonistas oscila entre el amor, la nostalgia y la imposibilidad.

La bisabuela de Carmina

La cama rechinaba, sus muebles ya eran viejos, y ella se levantó para cerrarla, se quedó por un momento parada viendo hacia afuera, y una oveja se encontraba a lo lejos con los ojos rojos fijamente mirando en su dirección, Carmina

Cadena alimenticia

Matar era su trabajo. Una huevada de trabajo, a decir verdad. Dos pesos menos y ya era caridad. Pero ahí estaba, disfrazado de repartidor de comida, como mil sicarios más. Iba a tocar el timbre, pero la puerta no tenía el cerrojo puesto. Con los siglos se volvían descuidados. Una bala de plata empapada en agua bendita del Expiatorio a la frente de uno, otra al corazón del otro, aunque ése ya estaba más muerto que un perro. De vez en cuando se mataban entre ellos: criaturas milenarias cargan disputas eternas, rencores añejos.