Armando Enriquez

Armando Enriquez

Al rojo vivo

¿Había mencionado que mi madre fue la única pelirroja en su vasta familia? No dudo que un gen oculto por generaciones, probablemente escandinavo, haya sido depositado en el vientre de mi tatarabuela sin su consentimiento, y por lo tanto heme aquí, un bicho raro en un mundo de gente morena y bella.

La segunda muerte de López Velarde

. He tenido la suerte de conocer las tres Casas del Poeta López Velarde, que reflejan su trayecto vital: la de Jerez, la de San Luis Potosí y la de la colonia Roma (ignoro si habrá alguna en Aguascalientes, donde cursó sus estudios preparatorios) y doblemente afortunado por haber podido en las dos últimas presentar libros míos, el más reciente de ellos, Cánticos a Erígona (2018).

Musarañas 43

En los debates políticos, los populistas tienen siempre una coartada, una vía de escape, a través de lo popular y lo público (y de ahí su sempiterno remisión a “el pueblo”); los elitistas, en cambio, se quedan siempre encerrados en su élite, que sólo puede remitir a sí misma. ¿O no? A decir verdad, esto depende de cómo definamos elitista.

Otros perros

Lo olvidé en casa de la primera actriz que retraté hace un momento. “Eso no es un chiste…” “Claro que sí, el chiste es inventar”. “¿Qué dijo el gatito cuando chocó su auto?” Estos compas son el arte de la amistad. “Miau-to”. La pura risa, la risadora, el sonoro rugir de las gargantas. Río desde mi lugar.

Cuestionario Mallarmé reloaded VII

: La labor de Versodestierro ha sido la de erigir un dolmen físico en la naturaleza literaria de México. Al inventar un concepto radical en 2004 —que la poesía debe habitar el ring, el conflicto y la periferia—, obligaron a que una nueva realidad cultural existiera. Lo que antes era un flujo amorfo de poetas desterrados, se convirtió en una estructura de piedra indestructible gracias a su semántica disidente.

En Estonia no se desperdicia el sol

Unos niños con playeras de Pokémon pasaron corriendo y tiraron una mesa de la terraza de la cafetería. Hicieron alto total a su carrera y se quedaron pasmados cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho. Hubo silencio y una pausa larga. Se miraron a los ojos uno al otro, como soldados flanqueados que se preguntan si entregarse al enemigo o mejor elegir la ruta de escape más próxima.

Musarañas 42

Como era de esperarse, los poetas han protestado en masa, defendiendo la especificidad de una “casa de la poesía” frente a esa vaga y genérica “casa de las palabras”, que no hace sino enmascarar la sustitución de la poesía por el cabaret en uno de los barrios más cotizados de la Ciudad de México.