En Estonia no se desperdicia el sol

Unos niños con playeras de Pokémon pasaron corriendo y tiraron una mesa de la terraza de la cafetería. Hicieron alto total a su carrera y se quedaron pasmados cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho. Hubo silencio y una pausa larga. Se miraron a los ojos uno al otro, como soldados flanqueados que se preguntan si entregarse al enemigo o mejor elegir la ruta de escape más próxima.
