Un latido del corazón

La vida tiene la visión de esta existencia y puede pensar aquello que teje la verdad del cosmos. La vida sueña su pensamiento. La vida está hecha de sueños.

La vida tiene la visión de esta existencia y puede pensar aquello que teje la verdad del cosmos. La vida sueña su pensamiento. La vida está hecha de sueños.

El influjo del azar y lo improbable, el papel de Nueva York como foco neurálgico y los modos —a veces espontáneos— en que los personajes viran por completo sus estilos de vida son elementos que evocan por momentos la narrativa de Paul Auster

Ningún lector académico empezó a leer como lector académico. Si ahora lee así, “seriamente”, es porque la curiosidad lo llevó a suspender su anterior lectura pasional. Su motivo es legítimo: ¿Cómo puede ser —se preguntó seguramente, en un arranque ya casi académico— que leer esto me ponga en este estado?

Abrelatas: A la espera de un café Por: Fernando Clavijo M. Para Esteban Gracias a esta columna sobre objetos y máquinas he visitado talleres, museos y algunos libros —porque escribir es la excusa perfecta para vivir— pero hay un…

Como señaló ya Octavio Paz en Xavier Villaurrutia en persona y obra, este poema sirvió en más de una ocasión para mostrar “las indudables afinidades entre la poesía moderna francesa y algunos poemas de esta época de Villaurrutia”,

La respuesta que dio nuestro ensayista y traductor fue triple: de la novela Barnaby Rudge (1841) de Charles Dickens, donde un cuervo hacía acto de presencia, del estilo poético-musical de Elizabeth Barrett en su poema Lady Geraldine´s Courtship, y del poema épico de Samuel Taylor Coleridge, The Ancient Mariner.

Antes de la palabra hubo miedo, pero la palabra abre la mente a otros mundos, a otras emociones, a otras bellas verdades que aparecen en la conciencia, que aparecen en nuestros sentidos y que establecen un rumbo a nuestros pasos.

Ya se veían venir, desde ese primero intento, la fina ironía (dicho con fina ironía) y el diálogo informal con la tradición poética que le daría ese sabor tan suyo a algunas de mis composiciones.

Estoy frito, nada sensato se me ocurre y el plazo está por vencer. Tal vez debería hacerle caso al carnicero y asomarme a la cantina o rezarle a la virgencita en espera de un milagro (menos probable).

De nuevo mis pies andariegos me llevaron al Museo de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM. Iba en busca de algo que me parecía muy prometedor. Cuatro mujeres exponen su trabajo artístico, las junta el destino.