Bula segunda. Sobre la vida y la muerte.

En el cielo, una bandada de pelícanos sobrevolaba la marea. No los veía, pero un banco de peces bajonadaba el oleaje, en cuerpos que transformaban su forma de maneras impensadas. En la playa, un ermitaño caminaba a paso lento, cargando con orgullo su concha, su única posesión:










