Miedo a la oscuridad

Sara quedó paralizada. No podía gritar. La niña lloraba con un sollozo desgarrador, un sonido que podía romper el corazón más duro.

Sara quedó paralizada. No podía gritar. La niña lloraba con un sollozo desgarrador, un sonido que podía romper el corazón más duro.

Ardilla en equilibrio en la barandilla. Así te quiero ver. Sin mancilla. Vámonos a la vi- lla. Ante todo, apostilla tus documentos. Recógete el pelo con una horquilla

Arturo se percató de que el más pequeño de los chupacabras no podía dormir en el día y, durante la noche, mientras sus hermanos jugaban, exploraban y socializaban con otras criaturas nocturnas del santuario, Pedrito se rehusaba a abandonar su cueva

A pesar de la voz del profe (yogui), sólo visualizo la mentada concha de vainilla, tentándome, como el diablo a Jesús en el desierto.

Me siento tan afligido esta noche que no sabría que decirte. Y no deseo hablar de nada. No deseo ya nada, me he adormecido sobre mi pena, y mi cansancio es largo en la noche interminable.”

. No habrían conseguido ver a la serpiente emplumada bebé escalar con gran agilidad la estatua que se halla a la mitad del lago. Tampoco lograrían verla batir sus alas, que todavía eran pequeñas comparadas con el resto de su cuerpo

¿Usted nunca ha matado a nadie por aburrimiento , por no saber que hacer? Es divertido.

Los espíritus del agua se colocaron frente a él y emitieron un silbido parecido al de una tetera hirviendo en la estufa. Eran bufidos burlones con los que pretendían despreciarle.

La desnudez pasó de moda Por: Julia Santibáñez Crecí en los años setenta, en el vórtice de una irrefrenable celebración de cuerpos desvestidos, entre un hombre y una mujer alérgicos a la ropa. Vaya: vivían en pelotas. De ese modo…

El gato se fue, pero dejó atrás su cama.
— ¿Dónde dormirá Caramelo? — pregunté a mamá, mientras ella me arropaba.