La maniobra del artista

Las noches son solo momentos conmigo. Un poco de paz. Un poco de aliento. Las noches representan todo aquello que sé del tiempo. Las noches son un momento de belleza, donde calla el día, y los astros invocan bellas alegorías.

Las noches son solo momentos conmigo. Un poco de paz. Un poco de aliento. Las noches representan todo aquello que sé del tiempo. Las noches son un momento de belleza, donde calla el día, y los astros invocan bellas alegorías.

Durante esa misma década se llevaron a cabo todo tipo de acciones dentro de la Universidad y del Poli, desde conferencias, mesas redondas, obras de teatro, hasta la venta del periódico La Revuelta, de mano en mano. Ésta fue la primera publicación mexicana (1976) del neofeminismo o segunda ola, la que vino después del sufragismo o primera ola.

El episodio de la puerta hizo preguntarme si las ciudades producen sus propios umbrales de confianza. Si, en otro contexto, el cálculo habría sido distinto. En entornos donde la desigualdad, la inseguridad o la desconfianza institucional son más visibles, abrir una puerta puede implicar un riesgo mayor, y cerrarla parecer un acto de prudencia antes que de frialdad.

La vida tiene la visión de esta existencia y puede pensar aquello que teje la verdad del cosmos. La vida sueña su pensamiento. La vida está hecha de sueños.

El influjo del azar y lo improbable, el papel de Nueva York como foco neurálgico y los modos —a veces espontáneos— en que los personajes viran por completo sus estilos de vida son elementos que evocan por momentos la narrativa de Paul Auster

Ningún lector académico empezó a leer como lector académico. Si ahora lee así, “seriamente”, es porque la curiosidad lo llevó a suspender su anterior lectura pasional. Su motivo es legítimo: ¿Cómo puede ser —se preguntó seguramente, en un arranque ya casi académico— que leer esto me ponga en este estado?

Abrelatas: A la espera de un café Por: Fernando Clavijo M. Para Esteban Gracias a esta columna sobre objetos y máquinas he visitado talleres, museos y algunos libros —porque escribir es la excusa perfecta para vivir— pero hay un…

Como señaló ya Octavio Paz en Xavier Villaurrutia en persona y obra, este poema sirvió en más de una ocasión para mostrar “las indudables afinidades entre la poesía moderna francesa y algunos poemas de esta época de Villaurrutia”,

La respuesta que dio nuestro ensayista y traductor fue triple: de la novela Barnaby Rudge (1841) de Charles Dickens, donde un cuervo hacía acto de presencia, del estilo poético-musical de Elizabeth Barrett en su poema Lady Geraldine´s Courtship, y del poema épico de Samuel Taylor Coleridge, The Ancient Mariner.

Antes de la palabra hubo miedo, pero la palabra abre la mente a otros mundos, a otras emociones, a otras bellas verdades que aparecen en la conciencia, que aparecen en nuestros sentidos y que establecen un rumbo a nuestros pasos.