Naufragios (I)

Sin Robinson ni Viernes,
solos el mar y yo.

Sin Robinson ni Viernes,
solos el mar y yo.

Así como el poema implica míticamente un olvido, la mirada de Elvira nos deja olvidar para poder recordar un mundo lúdico, que también –con esa misma emoción– se siente en la pintura minoico micénica, donde la luz y la intensidad del color simulan que la vida es un juego.

Su rol no se limitaba a la gestión de la información. La DFS fue parte del entramado de violencia que desplegó el gobierno mexicano entre los años 60 y 80 para desarticular y aniquilar al que consideró un enemigo interno.

Tengo la tentación de llamarlo dragón para evocar el poder del animal fabuloso que sus viñetas y emblemas sugieren, pero también para aludir a esa función militar del que practica el arte deportivo de la esgrima tan pronto a pie

Ardilla en equilibrio en la barandilla. Así te quiero ver. Sin mancilla. Vámonos a la vi- lla. Ante todo, apostilla tus documentos. Recógete el pelo con una horquilla

Una de las virtudes de la brevedad es su potencial connotativo que estimula la imaginación del lector con una serie de zonas de indeterminación. Esta coplita es uno de los mejores ejemplos en este sentido

Me siento tan afligido esta noche que no sabría que decirte. Y no deseo hablar de nada. No deseo ya nada, me he adormecido sobre mi pena, y mi cansancio es largo en la noche interminable.”

EN las playas cálidas
Rumorosas de sol
Frente al mar recién nacido

HACER como el mar — estrellarse jubiloso contra tu
imagen de estatua inamovible.

¿Usted nunca ha matado a nadie por aburrimiento , por no saber que hacer? Es divertido.