Musarañas 33

Cuando un autor duda de las palabras que ha escrito, y no sabe si éstas han brotado de su propia invención o si ha traducido inconscientemente las palabras de otro, la situación no sólo nos recuerda la diferencia entre el Adán bíblico (que nombra las cosas) y el Adán coránico (que repite los nombres que Dios le ha dado) sino que, en términos psicológicos modernos,









