80 Años sin Tablada (2a parte)

Tras leer estas líneas no puedo sino elucubrar que, de no haber muerto el 2 de agosto de 1945, lo hubiera hecho de muy honda pena cuatro días después, cuando se enterara del despiadado ataque atómico el día 6 contra la dulce y serena Hiroshima y el día 9 contra la mencionada población de Nagasaki.







