Cómo escribí algunos de mis sonetos (IX)

Ya se veían venir, desde ese primero intento, la fina ironía (dicho con fina ironía) y el diálogo informal con la tradición poética que le daría ese sabor tan suyo a algunas de mis composiciones.

Ya se veían venir, desde ese primero intento, la fina ironía (dicho con fina ironía) y el diálogo informal con la tradición poética que le daría ese sabor tan suyo a algunas de mis composiciones.

Me interesa menos la apariencia del poeta y más sus cuestionables dones expresivos. Eso de que “impune poetiza” significa que sus versos (crimen de lesa musicalidad) no hallan en las instancias correspondientes su debido castigo

El mal poema a veces no es lo que parece. Y es que, visto desde una perspectiva que no es, idiosincráticamente, la nuestra (la mía), bien puede abrir perspectivas inéditas.

Y están los poemas malos. Pensemos en esos libritos primerizos, delgaditos, baratones, tristes de tan humildes. Dejemos de lado la portada, con su ilustración entre insípida e insignificante.

Sea de ello lo que fuere, mi soneto pretende ser un humilde homenaje a la maestría de Lope. Siendo apenas el segundo que escribí, el título quería dejar en claro que no había de mi parte ninguna pretensión o arrogancia:

Sonetizar, entonces, es darle forma de soneto a esta relación estética con el mundo. De
ahí tanta composición mía que explora lo aparentemente trillado, insignificante o instrumental.

Octavio Paz, en sus ensayos “Quevedo, Heráclito y algunos sonetos” (1981) y “Reflejos: replicas diálogos con Francisco de Quevedo” (1996), elabora una suerte de ajuste de cuentas con un escritor que le resultó central.

Cómo escribí algunos de mis sonetos, elevándome a la noble categoría de poeta.
Cómo escribí algunos de mis sonetos, descendiendo a la triste categoría de poeta.
Cómo escribí algunos de mis sonetos, sin haber escrito los sonetos más tristes esta noche.

La mayor parte de mis sonetos responde a eventos puntuales. A veces son fruto de
encargos espontáneos. He dedicado sonetos a algunos políticos y a la política misma.

Soneto sobre los versos que el poeta concibe en la cama justo antes de dormirse y que olvida en la mañana* Por: Dan Russek Comparte este texto en: Vete en la cama, inmerso en el proyecto de enhebrar verso tras…