Naufragios (I)

Sin Robinson ni Viernes,
solos el mar y yo.
Muestras y avances de los libros

Sin Robinson ni Viernes,
solos el mar y yo.

Así como el poema implica míticamente un olvido, la mirada de Elvira nos deja olvidar para poder recordar un mundo lúdico, que también –con esa misma emoción– se siente en la pintura minoico micénica, donde la luz y la intensidad del color simulan que la vida es un juego.

Tengo la tentación de llamarlo dragón para evocar el poder del animal fabuloso que sus viñetas y emblemas sugieren, pero también para aludir a esa función militar del que practica el arte deportivo de la esgrima tan pronto a pie

Ardilla en equilibrio en la barandilla. Así te quiero ver. Sin mancilla. Vámonos a la vi- lla. Ante todo, apostilla tus documentos. Recógete el pelo con una horquilla

Una de las virtudes de la brevedad es su potencial connotativo que estimula la imaginación del lector con una serie de zonas de indeterminación. Esta coplita es uno de los mejores ejemplos en este sentido

Me siento tan afligido esta noche que no sabría que decirte. Y no deseo hablar de nada. No deseo ya nada, me he adormecido sobre mi pena, y mi cansancio es largo en la noche interminable.”

¿Usted nunca ha matado a nadie por aburrimiento , por no saber que hacer? Es divertido.

¿Existe la literatura mexicana?[1] Por: Emilio Uranga En menos de un año han publicado tres novelas autobiográficas de resonante éxito de crítica. Figuras de paja de Juanito García Ponce, En presencia de nadie de Archibaldo Burns y Beber un cáliz…

Sabemos que la presencia de objetos cotidianos dentro del sueño se explica porque constituyen residuos de nuestra vigilia.

Las manzanas se diseñaron de forma rectangular, de 100 x 200 varas castellanas (182 x 91 m), subdivididas en ocho solares de 50 x 50 varas cada uno, es decir