El amor desmedido de las cabezas diminutas

Gustav sostuvo a Gregorio y dijo sin mirarla —Macabro, muy macabro. ¿Crees que voy a encontrarte de joven en la morgue?

Gustav sostuvo a Gregorio y dijo sin mirarla —Macabro, muy macabro. ¿Crees que voy a encontrarte de joven en la morgue?

Un paseo pedagógico por la ciudad, debe incluir la visita al Museo Cassa Gaia, una pequeña pinacoteca mexicana, casi enfrente del Museo Cuauhnahuac.

Este año, Vanessa Fens publicó “Vampiras con babydoll”, una fantasía ciberpunk que retrata la versión más actualizada de esta figura seductora y terrible, caminando por el filo de la navaja entre el placer y el dolor hiperbólico

Los pocos datos que pude encontrar sobre Urzaiz, en la última década de la centuria pasada, los llegué a publicar en dos libros míos: Los confines (1999) y Biografías del futuro (2001), donde expuse que don Eduardo fue un escritor cubano que vino a radicar a México,

En los silencios
de los sueños desvanecidos
descansan en la sombra
los sueños de las posibilidades

Musarañas 23 Por: Francisco Segovia 23. TRADICIÓN, AUTENTICIDAD, NACIONALISMO TRADICIÓN, AUTENTICIDAD, NACIONALISMO Hace unos días escuché la “Gallarda napolitana”, de Antonio Valente. ¡Pero si es un son!, pensé. Busqué más datos en la internet y acabé encontrando un video donde…

No es la música que ponemos en los audífonos ni la televisión de fondo. Es el ruido del tráfico lejano, el eco de una sirena que pasa y el murmullo de las conversaciones. Es una sinfonía caótica, constante y, a menudo, invisible.

En eso son como el Demiurgo, una figura que utiliza Platón en el diálogo Timeo para explicar cómo se forma el mundo material. Ficino rescata ambas figuras y traza una simetría entre la formación del mundo de las cosas, y la formación del mundo de las imágenes y las fantasías.

Arturo se percató de que el más pequeño de los chupacabras no podía dormir en el día y, durante la noche, mientras sus hermanos jugaban, exploraban y socializaban con otras criaturas nocturnas del santuario, Pedrito se rehusaba a abandonar su cueva

Octavio Paz, en sus ensayos “Quevedo, Heráclito y algunos sonetos” (1981) y “Reflejos: replicas diálogos con Francisco de Quevedo” (1996), elabora una suerte de ajuste de cuentas con un escritor que le resultó central.