Domingo por la tarde

Por: Carmen Villoro
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Somos pocos.
Avanzamos con el carrito
del supermercado.
Nos detenemos a mirar un rato
la pantalla a la venta
en la que pasan la final
de la Copa Confederaciones.
Soy la única mujer.
Los hombres intercambian
algunos comentarios
casi con entusiasmo.
Domingo por la tarde
y aquí estamos en este no lugar.
Somos residuos
de familias disueltas
en torno de una tele
que nos congrega hoy
sin pretenderlo:
jirones de nube en el ocaso.
Tenemos nostalgia
de una sala ruidosa,
de una botana
preparada por alguien
con esmero,
del barullo de niños
en el jardín de casa.
Este poema forma parte del poemario “En la imaginaria” coordinado por Ángel Miquel y publicado por Bonilla Artigas Editores




