Sexting: sextear y feminismo

Por: Eli Bartra
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El tema del sexting es tan complejo y polémico como el asunto de la prostitución o la pornografía dentro y fuera del ámbito del feminismo. Una gran diferencia es que uno es nuevo y la prostitución es tan antigua como la historia de la humanidad, así como la pornografía (aunque no el concepto) y/o lo erótico.
El sexting o sexteo en español creo que se puede leer desde el feminismo como las otras dos cuestiones y de ahí la diversidad de ideas al respecto pues distintas son las posiciones dentro del movimiento y del pensamiento feminista.
Las abolicionistas, por ejemplo, de acuerdo con su forma de pensar frente al sexo servicio y la pornografía, dicen que el sexting presenta una problemática similar a los otros dos fenómenos, una cosificación del cuerpo de las mujeres y con la posibilidad de ser sometidas a violencia digital. Por otro lado, posiciones no abolicionistas dentro del feminismo tenderían a pensar que el sexting es una cuestión utilizada para expresar libremente su sexualidad y hacer con su cuerpo lo que les plazca.
Me voy a permitir hacer un paralelismo con las mujeres que dicen que les está muy bien ser madres y amas de casa y que las mantengan, que eso es lo que quieren y les gusta. Qué ellas son libres de hacer lo que más les convenga. El sexting lo ejercen cuándo y cómo quieren y dicen que les gusta. Frente a esto lo importante es preguntarnos si realmente existe el libre albedrío, si de verdad decidimos lo que queremos “libremente” en nuestras sociedades capitalistas patriarcales, sin ningún tipo de condicionamiento y coerción social. ¿Estamos en posibilidades de decidir, con base en el conocimiento certero de la problemática, lo que es mejor para nosotras? Aquello que no nos enajene, que no nos humille, que no nos veje o violente, que nos permita crecer en libertad, (auténtica libertad dentro de lo posible) como seres humanos que desarrollan todo su potencial.

El sexting puede ser una especie de espejismo de libertad sexual, de libre albedrío.
Todas las personas nacemos en un contexto -histórico, social, económico, político- que nos condiciona -mas no determina- que coarta, controla, nuestro quehacer. Ahora bien, dentro de este contexto, por medio del conocimiento y el autoconocimiento, de la conciencia y la autoconciencia, tenemos la posibilidad de conseguir existencias más libres. También, desde luego, por medio de las luchas sociales e individuales que rompen los estrechos márgenes de maniobra para las liberaciones.
Luego entonces, con respecto al sexting se puede decir que al surgir dentro de un contexto sexista dominante, dentro de una sociedad en la que la violencia hacia las mujeres campea libremente, no se puede dar de manera libre y ser legítima expresión de voluntades individuales, que lo eligen únicamente porque les satisface plenamente a ellas. Es probable que, en determinados momentos, produzca placeres efímeros que quedan sometidos a las reglas de la sociedad en la que vivimos.
Las sexo-servidoras trabajan en eso porque piensan que es la mejor opción para ellas en ciertos momentos de su vida pero, en su mayoría, con certeza, no es por gusto. La pornografía dominante mercantiliza, envilece, violenta y cosifica a las mujeres, ni duda cabe, pero existe también pornografía feminista que rompe con las características dominantes.

La realidad es que hoy en día el sexting puede ser extremadamente inseguro, las mujeres se exponen mucho a ser violentadas, sobre todo las más jóvenes. En las escuelas puede llevar fácilmente al acoso. Ahora bien, en condiciones de seguridad puede ser divertido, muy divertido, emocionante y gratificante. Sin embargo, la seguridad óptima no existe, una vez que el texto o la imagen sale de un dispositivo se pierde el control de ello.
Ahora bien, hay resistencia. Colectivas feministas y, sobre todo, ciberfeministas que informan sobre canales cifrados y chats más seguros para sexting consensuado. Sin duda, esta práctica feminista significa que las mujeres tienen un margen de decisión y un cierto poder sobre su propia sexualidad y su placer. Ello puede ser liberador. Por lo tanto, frente a esta problemática, me parece que no todo es blanco o negro. Es bien cierto que la sexualidad, toda, se ejerce dentro de los parámetros de la heteronormatividad dominante, pero también es verdad que hay luchas, resistencias contra ella que se desarrollan a contracorriente.
Por lo tanto, no se debería de censurar aún más lo ya de por sí censurado y estigmatizado. El sexting puede ser una práctica totalmente dependiente, sumisa y violenta para las mujeres, pero también es posible ejercerlo de maneras un tanto más libres, ricas, satisfactorias y seguras como una expresión más de las sexualidades diversas. No hay que abandonar el espacio por inseguro y machista, hay que transformarlo.

0. EMOJI de berenjena y durazno
1. Mesopotamia, placa de terracota, dos mil años AC.
2.Antigua Grecia. https://portalclasico.com/sexo-y-homosexualidad-en-la-antigua-atenas
3. Mesopotamia, cerámica, dos mil años AC.
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