Ramiro Llona – Grande Taumaturgo

Por: Emilio Adolfo Westphalen

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En el panorama – más bien soso y repetitivo – del arte producido en la actualidad – son pocos los artistas que – como Ramiro Llona – nos subyugue y encante – o nos turbe y desconcierte – aun ( con relativa frecuencia ) nos deslumbre.

En los comentarios a su pintura se ha adjudicado con justeza al empleo extraordinario del color la preminencia correspondiente : ¿ quiénes podrían rivalizar con su juego de todas las posibilidades de armonía – basadas por lo general en contrastes y concordancias – en oposiciones y atracciones mutuas – elevadas siempre a la más alta tensión estética alcanzable ?

Añadamos por nuestra cuenta que el color en la obra de Ramiro Llona no es algo que se agregue al cuadro – que sirva de cubierta – susceptible por tanto de capricho o gana . En cambio – es la materia propia y única de la obra : sólida compacta incorruptible gravitante. Esta característica nos veda el acceso inmediato – nos la hace imperturbable y enigmática. Carece de atmósfera para nosotros respirable – interdicta tanto a nosotros como al quimérico vuelo de un ave.

Por paradoja y extrañeza suma – este mundo ajeno vibra a pesar de su hermetismo • no es mudo y – más que hablar – canta. Yo oigo una sutil excitante y desgarradamente suave melodía más hechizan-te y fatídica que la de sirenas mitológicas o huracanes encadenados. Esta propiedad de la pintura de Llona la asociamos con los logros máximos de las otras artes – sublimes contrapuntos musicales – exaltados lirísmos poéticos – las inauditas y enajenantes arquitecturas únicamente en sueños conocidos.

Tan preciadas dotes de pintor no bastan – hay otra más inusual – rarísima en nuestra época: no parece que obra suya se repita ( o se copie a sí misma ) – no se nota utilización sistemática de recursos – ni moldes establecidos y fijos: cada cuadro es una sorpresa – una revelación – la inmersión en los orígenes – la reiterada creación primigenia.

Es inagotable la multiplicación amplitud y riqueza de motivos. Ninguna insistencia en lo ya captado o recuperado de la nada . Las visiones aprisionadas ( pre-paraísos o infiernos futuros) son incontables.

Se aceptaría entonces si afirmo que Ramiro Llona es el gran taumaturgo de las apariciones insólitas e inéditas – manera exclusiva suya de mostrar que no sólo el Mundo está plagado de enigmas – nosotros también lo estamos .

EMILIO ADOLFO WESTPHALEN
Octubre 93 

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