El hijo del diablo

Los doctores no saben cómo es que esto ocurrió, parezco un cadáver que se mueve de vez en cuando, estoy muy flaco, yo estoy seguro de que estoy poseído, pero no me quieren creer.

Los doctores no saben cómo es que esto ocurrió, parezco un cadáver que se mueve de vez en cuando, estoy muy flaco, yo estoy seguro de que estoy poseído, pero no me quieren creer.

La cueva del Cabrito Por: Irene González 3 días le dio antes de regresar a buscarle. De ese tiempo restaban algunas horas. Lucía revisó el listado de tareas, alumbrándose con la luz del celular mientras se fumaba el milésimo cigarro…

D.R.C ó tráeme un llavero del Juicio Final Por: Irene González D.R.C ó tráeme un llavero del Juicio Final Alulú Vitriol “Porque una palabra tuya bastará para sanar” … Pero no bastó. Ni una, ni cien, ni la última palabra…

Acababa de abrir un atún en la cocina cuando escuché los gritos. Me asusté tanto que, sin querer, me corté el dedo con la lata y unas manchas rojizas quedaron flotando sobre el aceite de girasol. Los gritos no parecían hechos con cuerdas bucales, sino con la barriga.

A lo largo de mi trayectoria como escritor he sido poeta, narrador y ensayista, historiador, periodista y promotor cultural. En todas esas décadas he podido argüir, con mis propias creaciones, las principales normas en que he basado mi labor autoral. El principio básico es, por supuesto, el uso irres…