Rosario de mujeres

Madre del pecado
Ruega por perdón
Madre traidora
Ruega por perdón
Madre de todas las rameras
Ruega por perdón
Mujer chismosa
Mujer descarriada
Mujer rencillosa e iracunda

Madre del pecado
Ruega por perdón
Madre traidora
Ruega por perdón
Madre de todas las rameras
Ruega por perdón
Mujer chismosa
Mujer descarriada
Mujer rencillosa e iracunda

Tormenta Por: Ramiro Ruiz Durá // de su libro Próxima estación Tormenta Se vino abajo el cielo… era tan frágil. Se derrumbaron nubes y pájaros y ramas… eran tan frágiles. No resistió la casa apenas levantada… era tan frágil. No…

Pulso ad_herido Por: Julia Santibáñez// de su libro Pulso ad_herido Pulso ad_herido A esta anciana se le murió un Fernando hace tres meses. No sabe explicárselo a la mesa ni a las dos lámparas que hamacan ausencia. Quiere platicarlo a…

Poemas míos han sido volcados
a idiomas que conozco:
inglés francés italiano.

Llevo días y años de sostener
versos en la boca como alfileres;
de hilvanarme las horas con la hebra
delicada de un nombre de mujer
y acariciar entre las manos cintas
como historias sin cuerpo, deshiladas.

Del libro: Crónicas de una abdicada obstinación.
Ángeles Eraña

Acababa de abrir un atún en la cocina cuando escuché los gritos. Me asusté tanto que, sin querer, me corté el dedo con la lata y unas manchas rojizas quedaron flotando sobre el aceite de girasol. Los gritos no parecían hechos con cuerdas bucales, sino con la barriga.

Ramiro Ruiz Durá //
De su libro Habitando el tiempo

Cuentas pendientes de Irene Artigas, de s Libro del mismo nombre: Que el agua siempre fuera en subjuntivo. Inexplicable...

Las coincidencias que así nombramos a falta de una palabra mejor, como dice Octavio Paz, parecen guiños del destino. Se antojan azares demasiado perfectos para ser genuinos; cruces de tramas y de tiempos, minuteros narrativos que hacen repicar epifanías, a pesar de que nunca sabremos qué hora nos están dando.