Ciudades Cuidadoras: hacia una infraestructura urbana del cuidado

Una ciudad de cuidados o ciudad cuidadora importa porque reconoce lo que ya sostiene silenciosamente a la ciudad —el trabajo de cuidar— y lo convierte en prioridad pública y urbana.
“Artefacto de Ciudades” es una columna de Alejandra Trejo Nieto, de contenidos exclusivos para Artefacto de Letras

Una ciudad de cuidados o ciudad cuidadora importa porque reconoce lo que ya sostiene silenciosamente a la ciudad —el trabajo de cuidar— y lo convierte en prioridad pública y urbana.

Las ciudades no se apagan al caer la noche: se transforman, cambian de rostro. El tránsito disminuye en algunas zonas, mientras otras áreas se iluminan con bares, restaurantes, música y espectáculos.

La red social WhatsApp se ha consolidado como uno de los canales de comunicación más extendidos, tanto para asuntos personales, laborales como vecinales. Es cada vez más común que los vecinos de un mismo edificio o conjunto habitacional creen grupos para mantenerse informados, coordinar actividades y compartir inquietudes.

Los tianguis: infraestructura y redes invisibles que sostienen vidas urbanas. Por: Alejandra Trejo Nieto * Cuando pensamos en infraestructura urbana, la mente suele relacionarla con autopistas, puentes, sistemas de transporte masivo, redes de agua potable y alcantarillado, energía eléctrica, telecomunicaciones,…

Tradicionalmente considerada como un activo patrimonial, la vivienda tiene una doble naturaleza, pues al mismo tiempo es un derecho social reconocido por Naciones Unidas

Ante la intensificación de fenómenos extremos –inundaciones, olas de calor, sequías y tormentas–, las infraestructuras urbanas se convierten en un elemento clave tanto para la adaptación como para la mitigación.

Para Wilson, sin embargo, Lagos no es el anti-modelo, sino el futuro urbano global: un entorno donde, ante la ausencia de Estado, la población genera soluciones propias, formas de subsistencia, movilidad y organización social.

Durante mucho tiempo, hemos dependido principalmente de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón, que contaminan el aire y contribuyen al cambio climático

Rejas que delimitan casas, calles, parques, edificios, escuelas. Rejas que hablan. Pero, ¿qué dicen estas rejas de nuestras ciudades? La respuesta es que la reja es un artefacto material que condensa una emoción muy potente: el miedo.

En pocas palabras, el derecho a la ciudad busca que la urbanización beneficie a todos y no solo a unos pocos, promoviendo ciudades más justas, habitables y democráticas.