Asedutate

Por: Armando Enríquez

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Hace más de 40 años descubrí a quien es uno de mis escritores favoritos: Italo Calvino.

A Italo Calvino llegué de la manera menos predecible, lo que demuestra que los senderos que nos llevan a los grandes escritores no son claros y mucho menos predecibles, pero siempre como diría Borges los libros encuentran a su lector y el lector a sus libros.

En esa época con más hormonas que mi incipiente gusto por la novela gráfica y la historieta, comencé a comprar en Sanborn’s la revista sólo para mayores de edad llamada Heavy Metal. La versión estadounidense de la famosa revista francesa dedicada a la narrativa gráfica. No sólo los eróticos dibujos eran atractivos en un principio, recuerdo por ejemplo, un dossier extraordinario de Debbie Harris enfundada en leotardos diseñados por H.R. Giger.

Entre algunos de los pequeños textos que precedían los dibujos de Crepax, Moebius, Kaza, Druillet, me topé con una reseña de Sí una noche de invierno un viajero.  De inmediato el libro me llamó la atención, en aquellas épocas sin Amazón, ni editoriales que ofrecieran sus publicaciones a la venta vía correo, tuve que esperar un par de años para un día encontrar una edición del texto de Calvino editado por Bruguera, en su clásica edición de léase y tírese.  

La novela desde la primera oración me atrapó, la devoré y la amo hasta el día de hoy. Si una noche de invierno un viajero es una de la propuestas de estilo más originales en la novela del siglo XX; diferentes narrativas, géneros y giros de tuerca. Un cuento y sobre todo la aventura de un lectora y una lectora. En el fondo una sútil historia de amor.

Después, en mis lecturas, que en aquellos días dependían de la existencia en las librerías capitalinas y las sorpresas y gustos que provocaban, vinieron Las cosmicómicas, El vizconde demediado, El barón rampante, Bajo el sol jaguar, las ciudades invisibles, la colección de arena…

Calvino no sólo fue novelista, cuentista o ensayista, gracias a una labor detallada y de mucha investigación, el escritor italiano recopiló una gran cantidad de cuentos del folclor de Italia, que Siruela publicó en dos volúmenes en la colección El ojo sin párpado, una de las colecciones de literatura fantástica más interesantes y bellas de finales del siglo pasado.

Con el paso de los años, una amiga me trajo de un viaje a Italia una edición de Sí una noche de invierno un viajero en el idioma original, y a finales del siglo XX Siruela, que se dedicó a compilar la obra del italiano, publicó una edición muy decente.

Calvino murió en 1985, azarosamente el nefando 19 de septiembre para los mexicanos, y dejo una gran cantidad de libros. Italo Calvino había nacido 62 años antes en La Habana, Cuba.

Desde hace más de cuarenta años Calvino me acompaña y aún existen muchos textos que desconozco a propósito, por descuido o por otras razones y me voy dosificando.

Yo solo les puedo decir busquen un lugar cómodo para ustedes, preparen todo aquello que necesitan para realizar su ritual de lectura y griten a todo pulmón. Qué a todos les quede claro:

– ¡Silencio! ¡No me molesten! ¡Estoy por empezar a leer a Italo Calvino!

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