Duele

Podemos mirar el mar profundo que se extiende por millones de años. Y ser mar. Porque la mirada ve tanto, que no importa el tamaño del abismo.
“Hojas en el viento” es una columna de Andrés Bali Quintanar, de contenidos exclusivos para Artefacto de Letras

Podemos mirar el mar profundo que se extiende por millones de años. Y ser mar. Porque la mirada ve tanto, que no importa el tamaño del abismo.

Pueden ocurrir los siglos y la mirada fijarse en un punto; la mirada es el cielo del cerebro.

Antes no existía nada.
Mas que el recuerdo de quienes fuimos
Antes…

Las emociones son una bella melodía. Está Inscrita en el tiempo la partitura de la existencia. El conocimiento de la palabra. La vida de mi voz.

Nuestro cuerpo es tierra,
Es el ritmo profundo de la tierra,
la mirada a veces pierde el rumbo
Y encuentra la bella declinación del amor.

Florece en una flor la forma de la vida, las emociones emanan de mi corazón. La forma con la cual comprendemos el cosmos.

La tierra va hacia enfrente, la vida solo anda perdida en los ciclos de la luna, en los días y las noches, mientras la conciencia vuelve a prestar atención.

Las nubes saben formar figuras hermosísimas. Y la imaginación alarga su belleza hasta formar metáforas de bellas tonalidades blancas, amarillas y naranjas.

La ciencia incluye la percepción de que existe un orden, un patrón, la repetición de sucesos. Que existe, detrás de todo, una existencia profunda que permite la respiración, el latido del corazón.