Un latido del corazón

La vida tiene la visión de esta existencia y puede pensar aquello que teje la verdad del cosmos. La vida sueña su pensamiento. La vida está hecha de sueños.
“Hojas en el viento” es una columna de Andrés Bali Quintanar, de contenidos exclusivos para Artefacto de Letras

La vida tiene la visión de esta existencia y puede pensar aquello que teje la verdad del cosmos. La vida sueña su pensamiento. La vida está hecha de sueños.

Antes de la palabra hubo miedo, pero la palabra abre la mente a otros mundos, a otras emociones, a otras bellas verdades que aparecen en la conciencia, que aparecen en nuestros sentidos y que establecen un rumbo a nuestros pasos.

En un pensamiento cabe el universo. En un solo momento cabe la belleza de todas las flores y la belleza de nuestro más profundo pensamiento.

Esa tarde cualquiera, un hombre visitó la tierra santa; un hombre fue alma, visión, realidad. Y todas sus preocupaciones volaron hacia un mundo lleno de fantasmas y visiones.

Si tomamos en cuenta que antes de ocurrir el trueno sucedieron muchas cosas que parecían triviales nos damos cuenta que cada instante es hacia el futuro, sin embargo, antes del relámpago ya existía el relámpago.

El tiempo solo tiene sentido al comparar la distancia de los astros. La temporalidad de los eventos astronómicos. La belleza de formar parte de todo esto.
Veo la noche, la terrible velocidad de nuestra embarcación que tranquilamente flota sobre el Mar de Cortés. Que a los 11 años tuve la oportunidad de visitar.

Comprendo mi propia existencia en el ligero movimiento de los ojos. Donde todo tiene un significado profundo y aquello que es la materia no tiene importancia.

Lo bello es siempre un momento profundo en la mirada; una bella idea, un profundo pensamiento. Lo tierno es tomarnos las manos y así deletrear la eternidad

La tierra puede ser de cualquier forma, el universo estar encima de una tortuga y ser simplemente pensamiento. Una vaga y profunda percepción de que existen las cosas, una vaga y bella percepción de que sentimos profundamente los besos, los abrazos y los pensamientos.

Cada instante mueve el corazón, el viento, los árboles y la lluvia se agolpa en la ventana. Son los instantes bellas metáforas de mí mismo. De mi intelecto, de mi bella forma humana.