Mala Estrella

El amigo de un amigo –maldito sea- tras una noche de juerga, sabedor de su afición por la poesía, le apostó a que no podría nombrar a uno sólo de los traductores al español de La Tierra Baldía

El amigo de un amigo –maldito sea- tras una noche de juerga, sabedor de su afición por la poesía, le apostó a que no podría nombrar a uno sólo de los traductores al español de La Tierra Baldía

Las huellas se multiplican y van dejando tras de sí una vasta estela, señal inequívoca de que varios hombres arrastran una presa.

Todos se han ido, la casa, el jardín, las calles, permanecen a oscuras. La luna también ha desaparecido. ¿Y el amor de su vida?

Juana de Arco, Giordano Bruno, brujas y judeizantes, consumidos en las hogueras de la Inquisición; el pobre Cuauhtémoc al que le quemaron los pies para humillarlo todavía más.

La mirada penetrante desafiando al fotógrafo resultaba difícil de interpretar. Hombres y mujeres de distintas edades, en solitario o agrupados, conformaban la muestra ya sea mirando a la cámara o realizando diversas actividades despreocupadamente.

Todos teníamos la certeza de que más allá del juego de la seducción, de un leve paseo por el subibaja de la autoestima, nada más sucedería; menos Felipe.

Con el paso del tiempo aquel sueño socialista se fue deslavando a medida que cobraba conciencia sobre la otra cara de la moneda, la de los palestinos desplazados y martirizados.

Toca la arena que pisas, siente como corre entre tus dedos, ve la huella que deja tu pie desnudo. Observa la punta de tu lanza, presiónala contra tu vientre, percibe el dolor que sentirá tu presa.

Días más tarde se recibió otro reporte en el que se señalaba que una mujer había comprado un idéntico medicamento en diez distintas farmacias de la ciudad… a la misma hora.

Nada puedo decir sobre mi muerte porque, obviamente, no la presencié y, sobra decirlo, transcurrido tanto tiempo la memoria flaquea