Juventud como poder y control en el ocaso novohispano

Por: Ricardo Fonseca Cruz
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Sobre la doctora Beatriz Alcubierre Moya. Profesora investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Su línea de investigación se centra en las representaciones y usos de la niñez en México entre los siglos XVIII y XX. En su obra La juventud y la calle en el ocaso novohispano la autora desglosa históricamente el concepto juventud desde Cicerón, el Renacimiento así como su uso y contenido de las categorías hasta el empleo
epistémico de los conceptos y acepciones en la modernidad, con las ideologías progresistas respectivas de la Nueva España del siglo XVIII. En ese sentido la realidad histórica, como lo fue el reformismo borbón que encara el ocaso de la Nueva España, es resaltada por la autora como factor determinante para dotar de sentido social y político a los contenidos de los conceptos emanados de sus respectivas circunstancias y coyunturas de existencia histórica. El uso histórico del concepto es expuesto por la escritora no solo como una historia conceptual sino que se ve inmiscuido su análisis en términos de historia social, de las juventudes y política. Al momento de introducir el concepto de Dispositivo de edad la autora permite complejizar el fenómeno de la juventud no solo como una acepción teórica o jurídica sino que recupera una visión interdisciplinaria y hermenéutica transversal que involucra, a través del fenómeno etario, varias líneas de condición biopolítica, de sujeción y de arquitectura de
poder.
Al momento de enunciar las relaciones laborales y económicas que implicaba la corrección de conductas de los y las jóvenes novohispanos se torna así en el argumento para sostener la explicación política histórica de la autora. En ese sentido la investigación y su aporte radica en las dimensiones convergentes a través del uso lingüístico, la tipificación de componentes humanos en la estructura social, el principio de la biopolítica y sujeción corporal a través de la oralidad que se hacen presentes en toda su argumentación. Por ende que estemos ante una obra que sintetiza las representaciones y prácticas, con soporte jurídico y de crítica de fuentes, que han devenido en las concepciones de tipificación en torno al sector juvenil como depositario de progreso, futuro utilitarista y productividad económica. Por ello que la juventud como categoría sea un campo de batalla para usos metafóricos de la autora, ya que es ahí en esa epistemología circunstancial de la Nueva España que las acepciones de género, edad y status social estarán circunscritas a dinámicas de reintegración social a través de la enseñanza y aprendizaje de oficios, o bien la institucionalización del tratamiento disciplinario en casas de oficios o de casa de mujeres en custodia. Por ello que la edad y el género en ese sentido sean concebidos para imponer control y sujeción a las finalidades del estado novohispano, la autora relaciona el dispositivo de edad con el dispositivo de sexualidad en la dimensión jurídica como práctica.
La doctora Beatriz Alcubierre en su obra, al momento de reconocer a la juventud como una construcción mediada por el lenguaje, permite revelar las estructuras de poder. Lo que permite visibilizar la realidad del reformismo borbónico, la confluencia de premisas económicas, de poder y de edad a través del lenguaje. Es decir la tipificación y categorización de los elementos en común a partir de las edades, deviene en un control político desde la teoría jurídica hasta el sentido práctico en las masas aprehendidas desde el concepto. En ese tratamiento de las y los jóvenes, en ese horizonte de sentido novohispano expuesto por la autora, se explicita la funcionalidad política de la infantilización. Con respecto a ello es oportuno mencionar sobre la crítica de fuentes de la doctora Alcubierre; desde fuentes jurídicas hasta literarias, el análisis fecundo de tales se circunscribe a la hermenéutica del concepto juventud encarnado en el imaginario colectivo mediante la coerción jurídica biopolítica hasta en los discursos históricos e ideológicos por la literatura, notas periodísticas y registro de reos jóvenes novohispanos y novohispanas. Por ello que el uso de teóricos del lenguaje como Maravall y Koselleck hasta casos puntuales de mujeres en condición de recibir una sanción en la Nueva España del XVIII, así como varones, el uso de gráficas para ilustrar los momentos etarios que convergen en la narrativa jurídica y práctica disciplinaria. Tales
elementos fungen como premisas para sostener el argumento clave la construcción política y descalificación de la mujer, infante y joven para su respectiva articulación en los fines estatales utilitaristas novohispanos.
En ese sentido la construcción epistémica de la juventud no solo es un momento circunstancial teórico sino que corresponde a las dinámicas de poder patriarcales de la época propenso a descalificar para imponer un sentido ilusorio general de progreso, se genera así unintercambio de la productividad de la juventud por el de un enriquecimiento de las estructuras y sus agentes de poder respectivos. La razón del argumento es que tales pautas y dinámicas han sido diversificadas desde tiempos de la colonia hasta nuestros días. Con la minorización,
premisa para tornar inferior a la participación juvenil como de mujeres en el ámbito político o en las estructuras de poder. El reconocimiento de tales estructuras a través de este tipo de obras es menester para tener un cambio en el sentido práctico de los hábitos interpretativos como de acción social y política.
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