México redondo

Por: Stephanie Rendón
Compartir este texto:
Le han cantado al pájaro,
Le han cantado al volcán
Dicen que hasta un conejo canta en la luna
Y dicen que un dios le dio el maíz al hombre.
Yo te canto a tí
Y no te olvido,
Te pinto una canción.
Volver un día a mi tierra
De barro, cal y canto quiero.
Allí donde la higuera y el limonero
Me dieron su propia carne
Allí donde en el surco crece una mazorca
Y luego la espera por la lluvia llega.
Ligera, una risa me danza por los labios
Hermosa en tristeza.
Alimento de un pueblo
Solo tú ablandas el corazón
Naufragado en crueles tormentas.
Lentejuelas de sol
Ajedrez de hojas
Sonríes de amarillo
Inmensa, descaradamente humilde
Dama redonda de todas las mesas
Sereno cuerpo
cuchara de sudor y sangre
Cuenco de la identidad
Bondad que eclipsa el hambre.
Hombres de maíz somos
Hijos del maíz de los dioses.
Semilla, grano y comal
En su diámetro cabe la historia
De un pueblo moreno avasallado
Un soplido de aire caliente
Y naces para colmar un corazón.
Cantas a la igualdad
En cada bocado
Una braza y dos manos,
Lenta se cuece la tortilla
Junto con mi maldita pena
Adolorida por dejar mi tierra.
© Stephanie Rendón
Poesía traducida al estonio publicada en el libro “Eesti muld ja Mehhiko süda“ (Tierra de Estonia y corazón de México) Editorial Hea Lugu, 2025, Estonia.
Te recomendamos:
Cuatro de…
Pablo Picasso y el arte como caos
