Viétnika y sus desnudas

Por: Eli Bartra
Compartir este texto
Es posible que de los primeros desnudos femeninos pintados por una mujer hayan sido el de Artemisia Gentileschi en 1610 y el de Lovina Fontana en 1613. En cuanto al autorretrato es difícil saber si las venus del paleolítico, como la conocida con el nombre de “Venus de Willendorf” y tantas otras, por ejemplo, eran autorretratos, aunque existe la posibilidad de que lo sean.
Pero uno de los primeros autorretratos desnudos en Occidente es el de Paula Modersohn-Becker de 1906 en el que aparece, además, embarazada. La artista norteamericana Florine Stettheimer pintó numerosos autorretratos entre ellos uno desnuda, Modelo, de 1916.
El proyecto artístico visual de Viétnika Batres, originaria de la Ciudad de México, está armado con varios elementos inusuales y fascinantes. La periodista y artista en 2020, en plena pandemia de Covid 19, pidió a amigas y conocidas (también a varones) que se tomaran una selfie desnudas y que se la mandaran para que ella la pintara. La primera que recibió fue de un varón, pero ya no hubo más. Ellas mandaron una o hasta veinte selfies y Viétnika elegía cuál iba a pintar. Son mujeres de entre 25 y 60 años. Se trataba de un experimento artístico-lúdico y pintar le servía de terapia en esos funestos tiempos. Con la serie ya en marcha escribió:
#ellasmandanNUDES
Somos dueñas de nuestros cuerpos. Somos
nuestro querido cuerpo. Nos a-cuerpa, da
forma y consistencia; nos aisla o conecta
con el mundo, nos representa; nos protege,
proporciona placer, nos duele; nos divierte,
nos lleva a todas partes, nos mueve y
conmueve
Tu cuerpo es tuyo. Tu sagrada envoltura.
Con sus partes internas: tripas, útero, cerebro,
corazón. Y sus partes visibles: brazos, piernas,
espalda, tetas, nalgas, pubis, el preciado rostro
que algunos intentan borrar.
Tu cuerpo eres tú. Tan vulnerable como singular.
Pero la mirada ajena te hace dudar: que estás
gorda, que eres demasiado alta o chaparra o
ancha, que tienes celulitis, estrías, la piel muy
oscura y ya te han salido arrugas, canas, te
faltan curvas pero que pedo con esa panza
Joder.
Mándame nudes Cuéntame cómo eres tú
frente al espejo (o sea, la cámara del celular).
Tú a solas con la lente. Sin juez ni verdugo.
Tú en carne y hueso. Tú en soledad.
Déjame mostrarte como tú te ves. Sólo
porque quieres, queremos, dejar constancia:
sobrevivimos y bien. Tomemos control de
nuestra imagen. Seamos el antiporno+.
Que quede registro de tu mirada Es la que
importa. Y que sepan todos: tu mandas. Eres
sujeto, no objeto, sexual. Que se acostumbren
a la sensualidad sin dobleces, cotidiana,
de tu cuerpo vivo y vibrante.
Mándame nudes. Posa en la intimidad, para sacarte
de ella. Así como que nadie se da cuenta. Seremos
voyeurs contigo.
Estos nudes dieron como resultado que Viétnika los reprodujera diestramente en acrílico. Retratos de autorretratos. Este conjunto de desnudos femeninos está configurado por una mirada poliédrica muy rica. Primero la mirada de la mujer que se toma la selfie, luego la del espejo que la regresa (más o menos la mitad utilizó un espejo), la de la cámara, la de la artista y la de la recepción. Lo que llega a nuestra retina, por lo tanto, como espectadoras, son estas miradas múltiples eminentemente femeninas e íntimas.
No es exactamente cómo ellas se ven, sino más bien cómo ellas quieren verse, cómo quisieran ser vistas. Aunque ese haya sido el detonador para la selfie, en realidad lo que tenemos es cómo las ve Viétnika y cómo nos las ofrece traducidas a otro medio, es decir, a la pintura acrílica, ya sea sobre papel de algodón, sobre tela o sobre madera, que eran los materiales que tenía a mano durante la pandemia. Aunque las mujeres están todas ellas posando, lo hacen de la manera un tanto desparpajada, íntima, casual tal vez. Y, desde luego, todas ellas están haciendo algo: tomando una fotografía o pintándose los labios al mismo tiempo, por ejemplo. No están ahí posando nada más, inertes y relajadas. Algunas miran de frente a la cámara, pero muchas no. Eso sí, casi todas tienen alguna parte del cuerpo que no se ve -una (Ireri) utilizó el timer del celular por lo que cabía entera más fácilmente en el cuadro; son cuerpos parciales, pueden estar tapadas partes con prendas de ropa, por la posición, porque el celular cubrió algo, porque el encuadre cortó partes… la vulva no está presente. Muestran lo que quieren mostrar, en general las rodean otros objetos del hogar, cotidianos, mesas con mantel, plantas, camas, almohadas, espejos, muchos espejos, y en más de uno aparece el celular que se está utilizando. No se trata de modelos sin nombre, todos y cada uno de los cuadros llevan por título el nombre de pila de la mujer. Son retratos de personas concretas. Me parece un experimento eminentemente juguetón y sensual, incluso erótico.
Parecería que algunas de ellas no pueden evitar el tener presente, al momento de la foto, el imaginario social dominante sobre el desnudo femenino, pero en general, logran romperlo y se alejan de él. Esto se denota en algunas poses que se acercan al estereotipo, incluso alguno recuerda un cuadro de Modigliani.
Esta serie se expuso en el Centro Cultural Máquinas Simples en la Ciudad de México en agosto de 2024 y ahora en marzo 2025 se expone en la ciudad de Puebla en el San Pedro Museo de Arte con unas veinte obras. Sin embargo, es un proyecto en curso, no se ha dado por concluido y siguen saliendo retratos. Ahora estamos esperando el autorretrato que pronto va a llegar.
Te recomendamos:

VARIACIONES SOBRE UN PUERTO

Pre-textos

Qué da cuerpo a las alucinaciones
