Viernes Santo

Por: Ana Corina Fernández Alatorre
Compartir este texto:
En la culpa sólo espinas florecen.
No supimos escucharte bien,
creímos que tu muerte
nos salvaba de nosotros,
no fue así.
No era esa la palabra,
entendimos mal, muy mal.
erigimos catedrales de luces, de sangre,
de piedra y de voz,
buscando tu perdón,
pero no era eso lo que tu esperabas.
Ya es tarde.
Tus criaturas seguirán a ciegas
errando todos los caminos,
hasta el final.
Y Tú, desde el principio de los tiempos,
siempre lo supiste.
Fragmento del poemario Esta piel de la memoria publicado por Bonilla Artigas Editores.
que puedes adquirir aquí




