Un latido del corazón

Por: Andrés Bali Quintanar

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Todo es un latido, un bello instante junto al fuego, una bella metáfora de la eternidad. Si pudiéramos tomar el tiempo y alargarlo infinitamente podríamos ver en él el tiempo que existimos y todo aquello que vivimos lleno del tejido de la eternidad. Unos cuantos minutos llenarían cielo de la bella metáfora del tiempo y nosotros sabríamos percibir la belleza unida a toda cosa. Cada instante podría llenar la vida de aquello que anhelamos con toda el alma. Nuestra vida es solo aquello que conoce el tiempo y todo lo que podemos percibir.

            A veces, la mente niega la profunda verdad unida a la vida. El pensamiento cree que está dentro del pensamiento la verdad que solo podemos percibir en el profundo latido de la existencia. A veces el pensamiento cree que no existe la verdad y que todo aquello que percibimos se entiende a través de silogismos vacíos que no pueden tener ni siquiera la percepción de la existencia. El pensamiento a veces cree que la verdad está profundamente en el mismo devenir de las palabras, pero la vida es aquello que sueña el pensamiento.

            La vida tiene la visión de esta existencia y puede pensar aquello que teje la verdad del cosmos. La vida sueña su pensamiento. La vida está hecha de sueños. Los sueños son el material del cual entendemos la mirada, el latido del corazón, la belleza de todo aquello que gira y huye y ríe.

            La vida tiene la capacidad de pensarse y entender razones por las cuales existe la vida.

            Mi cuerpo es tierra. Es la tierra donde brota la hierba. Es mi cuerpo tierra y hierba y tiempo. Los sueños son ese latido de la existencia. Mi cuerpo es el sueño de mi alma que, tiene este tiempo para encontrarse contigo. Son solo sueños nuestros besos. Son solo sueños la verdad inherente a tu mirada que, como el atardecer es una verdad irrefutable. Tu mirada es toda revelación. Toda verdad de mi alma.

            Son sueños nuestros sueños y son también, los ojos despiertos algo que ni siquiera puedo sostener con la mano, los sueños son el latido del corazón que poco a poco nos dice toda su sabiduría.

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