Un exilio en las entrañas

Por: Eli Bartra
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Y del exilio después de la Guerra Civil Española (1936-39) ¿quién se acuerda? La memoria… y la historia sirven para entender el pasado y traerlo al presente.
Se ha hablado de exilio y de migración como dos procesos diferentes; el primero es a menudo político y la segunda es generalmente económica, por mejores condiciones de vida, aunque también las hubo religiosas y climáticas.
El vocablo exilio significa desterrar, trasterrar. Sin embargo, a quienes llegaron en el éxodo de la Península Ibérica tras la guerra, en México se les denominó refugiados y refugiadas
El exilio catalán y el castellano no fueron iguales, la lengua y la cultura catalanas los distinguía y, a veces, los separaba. Tampoco fue el mismo para los hombres y para las mujeres. Ver, por ejemplo, el libro de Enriqueta Tuñón, Varias voces, una historia…mujeres españolas exiliadas en México. Cada exilio tiene sus particularidades, pero todos tienden a la guetificación -por razones internas y externas al grupo migrante. Las internas son para un apoyo mutuo, para desarrollar estrategias de sobrevivencia en un entorno desconocido, para sentir menos soledad, menos aislamiento, más acompañamiento en una causa o una situación compartida. Desde afuera se produce el rechazo hacia la gente intrusa, no deseada, que viene a perturbar un stuatu quo conocido o por xenofobia pura y simple.
La lengua catalana se mantuvo a pesar del destierro y las siguientes generaciones lo siguen hablando. El castellano con las c y z incluidas, también. Pero en realidad lo que se produce son sujetos híbridos. La generación del exilio parece no tener notorios problemas de identidad “nacional” aunque se vuelva un tanto híbrida. Ai Weiwei dijo: “Un ser humano que se ha convertido en refugiado, será siempre un refugiado” (Ai, 2024, p. 18). Se podría decir, entonces, que se crea la hibridez del migrante.
El escritor japonés Akia Mizubayashi, tiene pasaporte japonés, pero vive en Francia buena parte del tiempo y escribe en francés ¿qué es? Él dice que no es ni una cosa ni otra, ni japonés ni francés… yo pienso que es ambas cosas.
Se nos inculca que de identidad nacional (por llamarla de alguna manera) sólo se puede tener una. Les pasa a los/las mexico-americanos, por ejemplo, y dicen: “ni soy de aquí ni soy de allá”. El caso es que eso es una gran falacia, ¿quién dice que sólo se puede tener una identidad nacional? Creo que de hecho debería decirse: “soy de aquí y soy de allá”. Se tienen dos (o varias) identidades nacionales, culturales (¡y dos o más pasaportes!). ¿Qué es lo que proporciona esas identidades? La lengua, la historia compartida, las tradiciones, la experiencia, la comida, la música… en suma, la cultura. Sin embargo, Ai Weiwei dice también que “La existencia entre dos mundos produce una sensación permanente de extranjería que no resulta ni cómoda ni liberadora, en realidad.” (Ai, 2024, p. 19).

Por otro lado, la artista visual mexicana que utiliza textiles, Agnieszka Kotecka, dijo: “lo mío es buscar identidad, vengo de una familia que migró a México. Me han tocado personas que me dicen ‘tu no eres mexicana’ y voy a Polonia, (a pesar del gran esfuerzo que hicieron mis padres de hablar polaco en casa) y, afortunadamente puedo pasar por polaca, pero obviamente es el físico el que habla, la parte externa, pero por adentro…” Cuenta que en la escuela de arte en Polonia les dieron una tela para pintar y ella metió, el azul, el rosa, el rojo, el verde, le metió todos los colores que pudo “ah sí se ve que vienes de México” le dijo el maestro.[1]
Así, no hay duda alguna de que los y las exiliadas sufren un proceso de asimilación -mayor o menor- al nuevo espacio geográfico. En el caso de México se dio la mexicanización tanto de catalanas como de castellanas (o de cualquiera de las otras hoy llamadas comunidades autónomas) y al mismo tiempo, se produjo una idealización y una sublimación de la tierra perdida, Cataluña, digamos.
La condición de exilio y la hibridez la viven quienes migraron e incluso la generación de quienes nacieron fuera, pues siguen teniendo, en cierta manera, una conciencia de trasterrados/as.
En la segunda generación, cosa curiosa, aparece la necesidad del “regreso” a las raíces y se siguen presentando todavía algunas cuestiones de identidad. Aunque no existe consenso en esto, hay quienes dicen que se sienten únicamente mexicanos, ver por ejemplo el ensayo de Jorge de Hoyos “La ‘mexicanización’ de los refugiados republicanos del 39” https://www.teseopress.com/exilio/chapter/la-mexicanizacion-de-los-exiliados-republicanos-del/
Tanto quienes pertenecen a la primera como a la segunda generación sienten una atracción enorme por el país de sus antepasados, lo ven como propio y, de hecho, lo es. Sin embargo, en la Península no son aceptados o aceptadas como oriundos de ahí, son sujetos extranjeros. Son una cosa rara que no saben muy bien dónde colocar. Son, pero no son. Y esto es resultado de la hibridez que comparten con las personas que fueron exiliadas.
Personalmente, cada vez que tengo que explicar mi situación híbrida aquí o allá, y les digo que soy producto de la Guerra y del exilio ¿saben? silencio y las miradas se van a otro lado… como diciendo ¿de qué me hablas? Pero puedo decir que todo ello yo lo siento muy adentro, muy profundo, en las entrañas.
En América Latina y el Caribe, en general, después de 85 años, la Guerra Civil Española ya es historia nada más. Cada vez hay menos gente que la vivió de primera mano, como población refugiada o como receptora de la migración.
A finales de los años 60 del siglo pasado se tenía la impresión de que en la Península Ibérica el exilio no existia, la juventud no tenia ni idea de ello. El exilio republicano era una realidad sólo para quieres tuvieron que huir.
¿Y hoy quién recuerda el exilio español y catalán? A juzgar por la Feria Internacional del Libro (FIL25) de Guadalajara, a pesar de que Barcelona fue la invitada de honor, creo que ha caído francamente en el olvido.
Referencias
Ai, Weiwei. Manifest sense fronteres, Barcelona, Saldonar, 2024.
Tuñón Pablos, Enriqueta. Varias voces, una historia…mujeres españolas exiliadas en México, México, Conalculta/INAH, 2011.
[1] Conversación entre Agnieszka Kotecka y Liliana Moctezuma en el Centro Cultural Casa del Tiempo, UAM, en donde se exhibió su trabajo en 2024. Para más información ver https://cultura.uam.mx/latente-de-agnieszka-kotecka/ 28 diciembre 2025.
Los dos dibujos de Bartolí se encuentran aquí:
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- Pie de la imagen: Josep Bartolí, el exilio español, dibujo, c1939.
2. El dibujo de la mujer que pinta en la pared “Mierda para los gendarmes”
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