Tatuajes e identidad

Por: Nelson Álvarez Licona

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La palabra tatuaje se originó del vocablo polinesio tatau, compuesto de ta dibujo y tau piel, y no es de sorprender que el vocablo se haya tomado de las Islas Polinesias ya que estos lugares marcaron la conciencia y también la piel de los navegantes que al recorrer por tan extraños lugares se encontraron gente que mostraba la piel grabada con dibujos indelebles. Si bien la palabra tatuaje tiene su origen en las Islas Polinesias, no podemos decir que la práctica del tatuaje se halla originado ahí, pues el tatuarse es y ha sido expresión cultural de muchas sociedades desde épocas remotas. Tatuarse implica marcarse la piel y en ocasiones las mucosas de forma indeleble, lo que no implica la utilización necesaria del color para ser considerados tatuajes. Esta práctica también se llega a realizar de manera forzada, al tratar a las personas como mercancía, y al igual que se hacía en la edad media por parte de los esclavistas, en México (agosto de 2022) el crimen organizado traficando con seres humanos a quienes secuestran y exige dinero para liberarlos, los tatúan para reconocer a los que ya han pagado por su libertad, el 4 de agosto de 2022, el periódico Milenio publicó esta nota: “Pedro Domínguez. En Veracruz, sobrevivir al infierno deja huella. Una herida que cicatriza de las cejas a la nariz es el salvoconducto que la delincuencia otorga a los migrantes para que tengan paso libre hacia la frontera con Estados Unidos. Con la ola migratoria descontrolada desde finales de 2018, las organizaciones criminales han centrado sus esfuerzos en el secuestro y quienes logran pagar el rescate quedan marcados; quienes no, desaparecen” (Milenio, 04.08.2022). Hay que reconocer que tatuar forzadamente a una persona es una práctica muy poco frecuente, lo que no resta infamia al caso anteriormente relatado.

            Quienes han realizado estudios de los tatuajes en la cultura occidental han sido criminalistas y psicólogos, estudiándolos desde una supuesta significación de la grafía, clasificando a los tatuajes de acuerdo a los temas que en ellos tratan. Existen algunas descripciones de tatuajes hechas por antropólogos y algunos trabajos etnográficos sobre el tema (Lowie, 1936; Cola, 1949; Mesquitela, 1956; Domalain, 1973; López-Coira, 1992).

            En la cultura occidental la interpretación más común a la práctica de tatuarse es la asociación que se le hace con la delincuencia, debido a que el tema se ha seguido estudiando dentro de las cárceles, aplicando las propuestas interpretativas de los positivistas italianos de finales del siglo XIX (Lombroso, 1876; Lacassagne, 1881). Interpretaciones a las que se les agrega la psicopatía, conductas de autodestrucción, relaciones sadomasoquistas entre tatuado y tatuador y sentimientos de culpa, como otras características más del tatuaje (Martínez Baca, 1899; Marchiori, 1978). Sin embargo y a pesar del tiempo que ha pasado desde que se hicieron estas primeras propuestas interpretativas, se ha mantenido la visión prejuiciada con la que se juzga esta práctica en la cultura occidental. Además del prejuicio, se ha mantenido la clasificación como método para el estudio de este tipo de grafías corporales, cosificando a las personas. Si bien desde esta metodología no es posible construir mecanismos generativos del fenómeno que se observa, sin embargo estas clasificaciones han servido de manera práctica para identificar a las personas, por ejemplo: las Fichas de Registro de las Cedulas Somáticas de los Cadáveres, llevan un apartado para el registro de los tatuajes.

Considero que el estudio debe de hacerse de la práctica de tatuarse y no de la grafía, es al hombre quien porta la marca y no al tatuaje a quién se debe considerar para proponer una explicación científica. La propuesta para su estudio debe de partir del reconocimiento de los contextos que permiten entender las razones que en un momento determinado estuvieron presentes para que las personas decidieran tatuarse, lo que permitiría entender el tipo de grafía y el lugar del cuerpo donde se realizó, y a partir de estos elementos del mecanismo generativo, observar al fenómeno, la práctica de tatuase, en su variabilidad en cuanto a su representación, tanto personal como social, ya que tatuarse tiene que ver con el reconocimiento del ser social y del ser individual, por lo que esta práctica se relaciona con estos contextos que pueden estar participando, no necesariamente todos, de forma coherente y lógica, pudiendo ser los siguientes y dejando siempre la posibilidad de la participación de otros no contemplados en la serie que se presenta: 1) La diferenciación al interior de una sociedad. 2) El reconocimiento distintivo de las personas. 3) Ritos de Paso. 4) Uso como talismanes mágico protectores. 5) Con prácticas terapéuticas. 6) Con el buscar en estas marcas cierta eficiencia funcional. 7) Con razones estéticas. 8) Con actos de denigración hacia otros hombres, a quienes se les marca para hacer patente la cosificación que hacen de las personas. 9) Con habitus (Boudieu, 1991: 92), que son condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia, por ejemplo, en las cárceles, donde y mediante, estructuras estructuradas sustentan comportamientos que se manifiestan como disposiciones duraderas y transferibles, funcionando como principio generadores y organizadores de prácticas y representaciones, que no suponen fines, ni ser producto de la obediencia a reglas, siendo un decisión personal inducida por prácticas semejantes. El reconocimiento de estos fenómenos como elementos del mecanismo generativo (variables) permite observarlas como explicaciones científicas en la medida de que sean congruente entre sí, mostrando a los tatuajes en su posibilidad polisémica, en la expresión múltiple que son estas grafías, tanto para quienes los portan, como para quienes las observan.

En la cultura occidental la valoración que tenemos con respecto a este tipo de grafías corporales se va modificando, aún para el mismo tatuado, así con el paso del tiempo los tatuajes no significan lo mismo que significaban. No somos seres acabados, inamovibles, con una identidad estática, sin posibilidad de cambiar las valoraciones que construimos respecto a los fenómenos que percibimos. Estamos constantemente construyendo realidades en base a las nuevas experiencias que vamos teniendo, a los nuevos conocimientos que vamos adquiriendo, a la influencia que el entorno tiene sobre nosotros, a la relación inmediata que tenemos con nuestro cuerpo y su funcionamiento, no en términos de nuestra biología como posesión de algo, sino de la biología como lo que somos, pues somos cuerpo pensante. De tal forma que al reconocimiento de las variables elegidas para el estudio de la práctica de tatuarse y al buscar en el hombre y no precisamente en los tatuajes las respuestas al comportamiento, se pasa de la descripción del fenómeno a la explicación del mismo, mediante la propuesta de mecanismos generativos, de manera que se pueda interpretar este tipo de expresión cultural sin encajonar a los tatuajes en arbitrarias clasificaciones.

            Siendo que formalizamos la realidad a partir de nuestros contextos, partamos de que la sociedad está compuesta por actores particulares y utilizando los modelos de toma de decisiones, hablar de los actores sociales rechazando la homogeneidad como criterio de explicación, tomando en cuenta que compartimos muchos elementos en común con nuestros semejantes, de manera que somos diversidad en la homogeneidad homología (Bordieu, 1991: 104). Es por esto qué en el estudio de la práctica de tatuarse, propongo, que se debe de hacer desde el estudio de la identidad, entendiendo que esta solo es posible comprenderla en sus múltiples dimensiones, aplicando para esto los siguientes planteamientos generales: a) Nos vemos en el espejo que es nosotros; b) La individualidad es una valoración propia de la cultura occidental; c) La identidad es un proceso constante de cambio; d) La existencia tiene un carácter instantáneo; e) Nuestro pensamiento es el ultimo reducto de nuestra individualidad, de nuestra intimidad; f) En los símbolos vemos el sentido que le damos a las cosas.

Como propuesta antropológica, para realizar estudio de la práctica de tatuarse se requiere de partir de material etnográfico compilado acerca de la práctica de tatuarse, para hacer funcionar la teoría de la identidad en diferentes muestras etnográficas, mostrando su aplicabilidad no solo para el caso de la práctica del tatuaje en instituciones totales, como son las cárceles, sino también para el caso de la práctica del tatuaje en otras culturas y en otros tiempos, así señalar que la teoría propuesta funciona en la medida que se aplique en estudios de caso.

BIBLIOGRAFIA.

Milenio Noticias: Pedro Domínguez. Ciudad de México/04.08.2022.

Bourdieu, Pierre. El sentido práctico. Madrid: Taurus Ediciones. 1991.

Cola Alberich, Julio; Amuletos y Tatuajes Marroquíes; Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto de Estudios Africanos, 1949.

Domalain, Jean-Yves; Pemjamon entre los salvajes de Borneo. Barcelona: Noguer de, 1973.

López- Coria. Reclusos y guardianes; la prisión como contexto. En Psicología e intervencao social de justicia. J. Barroso y R. Abrunhosa (comps.). Porto, APPORT.

Lacassagne, Alexandre y Antonie. Les tatouages, etude anthropologique et medico-legale. Biblioteca Púbica de Lyon. 1881 (digitalizado, diciembre 2012)

Lombroso, Cesare; L`UOMO DELINQUENTE; “PARTE III, BIOLOGIA E PSICOLOGIA DEL DELINQUENTE-NATO”; Italia: Fratelli Bocca Editori, 1876.

Lowie, Robert. Manual D´anthropologie culturalle. París: Payot. 1936.

Marchiori, Hilda; Personalidad del Delincuente; México: Ed. Porrua, 1978.

Martínez Baca, Francisco; Los Tatuajes un Estudio Psicológico y Médico Legal en Delincuentes y Militares; Puebla, 1899.

Mesquitela Lima. Tatuagens Da Lunda. Museuu de Anngola. 1856.

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Un comentario

  1. Sin lugar a dudas es un articulo que devela como una practica muy usual entre la poblaciòn en todo el mundo , ha sido estigmatizada , ojala y haya un segundo numero tratando de exliacr como una practica sancionada se convierte en una practica aceptada.

    Existen tatuajes muy esteticos pero hay otros que me sorprenden por su mal resultado, hay tecnicas que puedan borrar esos malos resultados o que piedan sentido para la persona que lso porta? me parece un articulo muy interesante.

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