San Luis Potosí, Refugio de una República surrealista o la silla de Bretón

Por: Jesús Gómez Morán
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Estas anotaciones a modo de diapositivas han surgido de un hecho imantado (semejante al que nos impele a conmemorar ciertos circuitos del tiempo), en este caso vinculado a la entidad política de San Luis Potosí e involucrando directamente a tres destacados militantes del surrealismo, así como ciertos rasgos que podrían desprenderse de este movimiento, cuyo primer manifiesto cumplió 100 años en octubre pasado:
1) En esencia la poética de los vasos comunicantes se cristaliza a través de los trece preceptos de la tabla smaragdina, cuyo segundo punto a la letra dice, “lo que está más abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo”, algo que en cierta forma repercute cuando en “Los estados generales” Breton plantea: “Di lo que está debajo habla/ di lo que empieza/ y pule mis ojos que apenas enganchan la luz/ como una espesura que escruta el cazador sonámbulo/ pule mis ojos haz saltar esta cápsula de mejorana”.
2) Aunque el primer manifiesto fuera redactado por Breton, al ir firmado por una pléyade de escritores y artistas podría asumírsele como una medusa en su balsa (curiosamente mencionada en lo que sería el tercer manifiesto surrealista), es decir, una cabeza que a su vez se desdobla en múltiples voces, un eco de sí mismo y de sus compañeros cuando dice: “Fue necesario que Colón zarpara en compañía de locos para que se descubriese a América. Y ved cómo esa locura ha ido tomando cuerpo y ha perdurado”. Es decir, anuncia que esa locura, en efecto, amarizó, aterrizó y alunizó (recuérdese de qué lado del mundo salió el Apollo 11) en el continente americano.
3) Como bien nos recuerda Guillermo de Torre en su Historia de las literaturas de vanguardia, estamos hablando más bien de un superrealismo, que artísticamente hablando, el surrealismo figura como la más completa de las vanguardias, lo cual es consecuencia de una ética que subyace dentro de su estética: arte y artificio son vocablos emparentados porque en ellos prevalece el peso de la técnica y apegadas a este aspecto las corrientes de vanguardia previas privilegiaban más bien el efecto que la esencia. Al espíritu surrealista, en cambio, el medio no le era sustancial, por eso indistintamente podía concretizarse en una pintura de Remedios Varo, una película de Buñuel, una catedral de Gaudí, un poema de Éluard, un sueño de De Chirico o una sesión chamánica de Artaud.
4) En este sentido, el arte y la literatura surrealistas (como antes el romanticismo y el simbolismo y, a su modo también el modernismo hispanoamericano cuya filiación entre sí apuntó Octavio Paz) son más una vivencia, un acontecimiento y dentro de su reactualización se hicieron patentes en el performance, el happening, el collage, el libro objeto y otras diversas manifestaciones más durante los años sesenta del siglo pasado.
5) Sostiene Guillermo de Torre, “el curso de la evolución del superrealismo puede seguirse mejor, con más proximidad que en los libros, en las revistas y manifiestos”. Dentro de las esas revistas su plataforma difusora fue La Révolution Surrealiste, cuyas portadas, afirma De Torre, “le daban un aire de revista paracientífica”, además de que “se presenta como órgano de la oficina de investigaciones superrealistas”. Mutatis mutandis, esta proposición podría evocar al ateísmo espiritualista de Bretón (en los dichos de Cardoza y Aragón), y en una de ésas quizás al hermafrodita que buscaba Artaud. De nuevo Cardoza y Aragón enfatiza cómo la mencionada La Révolution Surrealiste, “se tituló después El surrealismo al servicio de la Revolución” preguntándose: “¿cómo imaginar un surrealismo marxista? […] Pero la proposición fue lo más surrealista y memorable del movimiento”. Cuando enfrentamos el discurso estético con el político el que pervive es aquél: “la imaginación nunca perderá sus fueros, serán compatibles con otro nombre, en otra época. La realidad es infinita. Entran en escena Fourier y Sade”. No sería raro que una mixtura así de sui generis se rubricara como lema de una escuela situada en el norte de San Luis Potosí (concretamente en la calle de Pedro Moreno, no. 1112) y cuya corriente de pensamiento se adhiere al “espiritismo racionalista”: Madame Blavatsky y Descartes unidos en un solo postulado.

6) El surrealismo (el histórico pues) arribó a territorio mexicano luego de un proceso de azar dirigido multifactorial, en el que intervinieron desde causas de afinidad (la famosa frase de Breton de que México era surrealista por excelencia) hasta las consecuencias geopolíticas que hicieron de nuestro país lugar de refugio para artistas e intelectuales que salieron de Europa huyendo ya sea de la guerra civil española que de la segunda conflagración mundial, si bien en el caso de Breton y un poco más en el de Artaud, habría que decir que su llegada más que huida a México fue un encuentro.
7) “Desde las riberas flotantes en que por México corre el río de Heráclito y otros ríos sin nombre, hemos visto pasar El barco ebrio”, describía Cardoza y Aragón en 1936 un texto que, aunque ese halla dirigido a la comunidad de artistas y escritores surrealistas, en realidad es una relación preparatoria para la posterior visita de Breton. En una de sus líneas más lúcidas afirma: “estamos en la tierra de la belleza convulsiva, en la patria de los delirios comestibles”. En efecto, desde el caldo de piedra o las serpientes dentro de botellas de mezcal hasta el zacahuil o los quiotes, cortezas de maguey que se venden a modo de golosina en estas poblaciones del Altiplano, todo parece ser desbordante en la gastronomía mexicana.
8) Alucinación del desierto, en el caso de México una de sus vertientes nace dentro del territorio potosino. Según nos recuerda el maestro Gabriel Weisz, Artaud consignó cómo los tarahumaras le “atribuyen características humanas”, entre otras la facultad del canto, además “se le visten y hacen ofrenda de cigarrillos” al peyote, corazón de venado que los huicholes buscan en peregrinación hacia Wixárica, esto es en el Cerro del Quemado (lugar donde se crearía el mundo), en las cercanías de ese pueblo fantasma que es Real de Catorce (resucitado hace algunos años por el turismo). Peregrinación en cierta manera semejante a la los cineastas que encarnaron para su reciente adaptación cinematográfica, en las haciendas del municipio de Villa de Reyes, a veinte minutos de la capital potosina, el Comala de Pedro Páramo, esa obra maestra del realismo mágico que, diríase, constituye una versión del surrealismo de vena propiamente americana, venido de tierra adentro.
9) Punto imantado para la geografía surreal, en tres modos distintos fue capaz de convocar a tres prosélitos del surrealismo. Leonora Carrington cuya obra y museo se ubica ahora en lo que fuera la penitenciaría durante el Porfiriato y hasta fines del siglo XX: en algunas de sus paredes, los afiches que los convictos pegaban en sus celdas dialogan hoy con los trazos de la pintora exiliada en nuestro país. Más premeditada fue la elección del también inglés Edward James para edificar sus arquitectónicos delirios oníricos en el corazón de la Huasteca: en ese enclave de Xilitla, antes que edificaciones para ser habitadas, sus construcciones son puente entre lo natural y lo humano, una vegetación vuelta piedra. Por lo que respecta a César Moro (bautizado en su natal Lima, Perú, como Alfredo Quíspez), de quien se dice que fue uno de los firmantes del segundo manifiesto, es un personaje quien, en palabras de Andrea Gremels, radicalizó la apuesta libertaria en pensamiento, acción y palabra, conjuntó en ella manifestación poética unida a la reivindicación indígena, se cambió el nombre, se trasvistió lingüísticamente al escribir en francés y sólo por una especie de amor loco a lo Breton (quien concebía sólo el amor heterosexual) regresó a su idioma materno tras un tórrido romance con el teniente mexicano Antonio Acosta Martínez, a quien siguió hasta la ciudad de San Luis Potosí a donde estuvo destacamentado entre 1938 y 1939, y en esta señorial urbe pergeñó líneas cuya poderosa altura lírica se elevan como no he visto en ningún otro poeta surrealista en español (comparables quizás únicamente con las de Paul Éluard):
Y me rodeas de sombra
Y me haces luminoso
Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar
Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de tu ser
Estrella desprendiéndose en el apocalipsis
Entre bramidos de tigres y lágrimas
De gozo y gemir eterno y eterno
Solazarse en el aire rarificado
En que quiero aprisionarte
Y rodar por la pendiente de tu cuerpo
Hasta tus pies centelleantes
hasta tus pies de constelaciones gemelas
En la noche terrestre
Que te sigue encadenada y muda
Enredadera de tu sangre
Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno
Acuario encerrando planetas y caudas
Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el equilibrio de los
mares
10) En este traslado de lo general a lo particular, es viable despedirse yendo ahora de lo particular intemporal a lo particular doméstico. Ya jubilado y avecindado en la capital potosina, mi padre se inició en la carpintería y, como si fuera émulo del carpintero de Breton, encontró una solución para la mesa con la pata dispareja que le entregaron al poeta francés, aplicando su ingenio con una silla cuya altura necesitaba elevar. En suma, el surrealismo, al menos en tierras del centro de la República, no ha muerto.
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