¿Quién es Gentrificación? La señora de la que todos hablan, pero no conocen.

Por: Alejandra Trejo Nieto*
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En 2023 Ben A. Gerlofs y Ernesto López-Morales[i] comentan en un artículo que mientras realizaban una investigación en 2015, la gente de la Colonia Juárez y de otras partes de la ciudad de México les contaron repetidamente una historia bastante humorística sobre la palabra gentrificación. La historia va más o menos así: un grupo de personas se reunieron para conversar sobre los problemas que traía la gentrificación, de repente una pobre alma se atreve a preguntar, ¿quién es Gentrificación? Tal como estos autores señalan, Getrificación tiene una resonancia con ciertos nombres cristianos femeninos, como Concepción, Encarnación o Asunción. Así que, tenía sentido, ¿cómo era posible que una persona, una mujer de la que nadie había oído hablar, estuviera desplazando a los residentes originales de la colonia y a pequeños negocios, derribando edificios viejos, remodelando propiedades, aumentando los alquileres y dividiendo a la comunidad? Desde entonces, ha quedado claro que el infame malentendido se ha apoderado de la mente de casi todos.
Muchos de los sofisticados conceptos académicos no logran atraer suficiente atención e interés del público general y rápidamente se disipa su vigencia y atractivo. En cambio, unos pocos alcanzan un uso extendido y gran preocupación, además de dominar los intercambios intelectuales y las investigaciones científicas. En los últimos años, quizás alrededor de una década, la palabra gentrificación ha captado una gran atención mediática y en redes sociales en todo el mundo. En México parece que todo el mundo habla de ella.
La gentrificación, y la cantidad de debates que ha suscitado demuestra un atractivo sin precedentes también en el discurso político y en la planeación urbana. La gentrificación ha servido para describir, incriminar, perseguir y cuestionar a una agrupación cada vez más subversiva de transformaciones urbanas. El término se ha asociado con diferentes fenómenos a través de los cuales barrios y colonias se transforman a partir de iniciativas de intervención –estatal o privada– que los vuelve atractivos para grupos sociales de mayor nivel de ingreso. En la Ciudad de México de manera recurrente se alude a la gentrificación de las colonias Roma, Condesa y Santa María la Ribera, así como los barrios de La Merced o la Alameda, por mencionar algunos ejemplos. También se habla de la gentrificación en Oaxaca y en San Miguel de Allende. En redes incluso se han mencionado ideas como la “gentrificación del mango”. Es decir, se habla de la gentrificación no solo de lugares, si no de cosas, y se culpa a la gentrificación de varios de los mayores males de la sociedad, pero ¿sabemos qué es, cuáles son sus características y sus consecuencias?
Gentrification es un término acuñado por la socióloga marxista Ruth Glass en 1964 para denominar el cambio social ascendente –el aburguesamiento– en los barrios del centro de Londres:
“Uno a uno, muchos de los barrios obreros de Londres han sido invadidos por las clases medias, tanto altas como bajas. Una vez que este proceso de ‘gentrificación’ comienza en un distrito, continúa rápidamente hasta que todos o la mayoría de los ocupantes originales de clase trabajadora son desplazados y el carácter social del distrito cambia por completo.”
Este pasaje proviene de la introducción a “London: Aspects of Change”,[ii] un libro de ensayos urbanísticos compilado por Glass. Al acuñar el término, Glass alteró irónicamente la imagen de la clase alta británica, la “gentry”. La alusion a la gentrification surge de las observaciones de cómo las casas del barrio Notting Hill, entre otros, estaban siendo ocupadas por parejas bohemias con la solvencia para renovarlas, expulsando a las comunidades de clase trabajadora de esos barrios. Glass indicó la presencia de un “cambio de aspiraciones suburbanas a urbanas”, proyectos de renovación urbana, el movimiento de industria ligera fuera del centro de la ciudad, así como filas crecientes de hogares con mayores ingresos junto con las dificultades y los crecientes costos de los viajes al trabajo que, en conjunto, conspiraron para permitir el movimiento de la clase media hacia barrios centrales que se habían deteriorado.
Las observaciones de Glass suenan a fenómenos con los que estamos tan familiarizados hoy que la gentrificación ha saltado del ámbito académico y de activistas de la vivienda a los discursos políticos y al uso popular. Pero en la segunda década del siglo XXI, la gentrificación se ha convertido en un concepto de uso excepcionalmente indiscriminado. A pesar del intenso debate sobre sus significados, orígenes y aplicaciones, cada vez gana nuevos usuarios, incluso para referirse a objetos o a lugares donde su alcance podría ser cuestionado rotundamente, como las áreas rurales.
Muchos aluden que la presencia de extranjeros en las calles de alguna ciudad significa que hay gentrificación y que esos extranjeros son los culpables de que los precios de la vivienda y de los alimentos aumenten estratosféricamente. Otro mito es que la gentrificación se puede definir desde un punto de vista meramente visual, por ejemplo, si un barrio o colonia se llena de tiendas de diseño, cafeterías y lugares donde se toca música. Pero ambas cosas no son suficientes para decir que existe gentrificación. En redes sociales también se ha denunciado como gentrificación el que en los destinos turísticos se busque eliminar costumbres locales para complacer a los turistas extranjeros. Un caso muy famoso fue cuando en las playas de Mazatlán, turistas exigieron que se dejara de tocar música de banda. Este hecho en particular es manifestación de un fenómeno donde, más bien, ciertas tradiciones o aspectos culturales se invisibilizan, se pierden, o, por el contrario, se mercantilizan. Si bien existen procesos urbanos negativos que pueden acompañar a la gentrificación, no son lo mismo.
En cambio, un indicador de gentrificación –además de observar cambios visuales y cambios en el tipo de actividad económica en las colonias– sería medir variaciones en los precios de la vivienda (alquiler o venta) que hayan generado desplazamientos paulatinos de población original de menores ingresos. El principal problema de la gentrificación es el desplazamiento de la población local, obligada a abandonar su hogar y mudarse a algún lugar asequible. Aunque la gentrificación es particular a las especificidades de cada colonia, ciudad o país, este es un rasgo común. Aunque surge una revalorización del lugar, el problema cuando llega Gentrificación es que no hay espacio para los de siempre.
Es cierto que la población está menos interesada en saber si la usa la palabra gentrificación correctamente. Sus preocupaciones, del todo válidas, son más bien las consecuencias negativas en sus vidas cotidianas. Pero aprender a diferenciar la gentrificación de otros hechos sociales es una forma de afirmar una postura crítica. El desafío es encontrar un equilibrio entre el desarrollo urbano y la inclusión social, evitando que la renovación y mejoramiento urbano se traduzca en exclusión. ¿Es posible tener progreso sin desplazamiento? Esa es una de las grandes preguntas que enfrentan las urbes del siglo XXI.
[i] Gerlofs, B.A., y López-Morales, E. (2023). ¿Quién es gentrificación (‘who is gentrificación’)? urban change, conceptual chimerae, and the challenge of blanqueamiento (‘whitening’) in Mexico City. Dialogues in Urban Research.
[ii] Glass, R. (1964). London: Aspects of Change. London: MacGibbon & Kee.
*Profesora en el Centro de estudios demográficos, urbanos y ambientales El Colegio de México
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