Mėxico Ciudad

Por: Héctor Alejandro Cárdenas Lara

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Gran metrópoli del mundo, visitarla es placentero y vivirla es enriquecedor. Vayamos de paseo.

Inicio en el Centro Histórico, en la esquina de Pino Suárez y El Salvador, lugar de encuentro del Tlatoani (“el que habla”) Moctezuma, gobernante de México-Tenochtitlán y del Imperio Mexica, con Hernán Cortés, conquistador, quien mandó construir ahí el Hospital de Jesús, primero en América, en servicio desde entonces, un bello edificio del siglo XVI. Enfrente el Museo de la Ciudad de México, por ahí al Zócalo, la imponente plaza mayor, con la Catedral y el Palacio Nacional, sede del Gobierno, con pinturas murales que narran la historia nacional. Al norte, los restos del Templo Mayor Mexica. Al oriente la Academia de San Carlos, la más antigua Escuela de Artes (1781), con réplicas de esculturas clásicas griegas y del renacimiento. Por la calle Madero bellos edificios, Casa de los Azulejos, por lo que Humboldt la llamó “Ciudad de los Palacios”. Subimos al mirador de la Torre Latinoamericana, primer rascacielos (1956), enfrente, la Alameda Central y el Palacio de las Bellas Artes, bella sala de conciertos y museos. Y cerca, la Plaza Garibaldi, con los músicos de “mariachis”, 24 horas, 365 días del año. Más al poniente, Santa María la Rivera, con el Museo de Geología, primer edificio con ese propósito en la Ciudad (1906), y el bello Museo del Chopo, con su estructura de hierro, del tipo “Eiffel”.

Otro día desayuno en el Lago de Chapultepec, el mayor parque urbano en el continente, vemos caminantes y trotadores, entre árboles, pájaros y patos, por sus calzadas ciclistas y patinadores. Ahí el Parque Aztlán, subimos a la rueda de la fortuna de 85 metros de altura, nos regala preciosas vistas del bosque y de la ciudad. Después al Castillo de Chapultepec, su Museo Nacional de Historia, y al imprescindible Museo de Antropología e Historia,
el Museo de Arte Moderno y más. La comida en la zona, tiene la más variada gastronomía de México y el mundo.

En la tarde en Coyoacán, mi lugar favorito, caminamos desde la capilla de San Antonio Panzacola (siglo XVII), en la Avenida Universidad, pasamos la Fonoteca Nacional, la plaza de Santa Catarina, con su capilla (S. XVII), la
Casa de Cultura y sus restaurantes, al final de la calle, Plaza de los Coyotes, al fondo la iglesia de San Juan Bautista, a un costado la casa que fuera de Cortés, y hacia el oriente, la casa que fuera de la Malinche, en el parque e iglesia de “La Conchita” (1525), con cariño, rastros de historia de México.

Otro día en Xochimilco, a pasear en trajinera, con la vista de los ahuejotes, árbol sagrado que sostiene las chinampas, garzas posadas en lirios flotantes, y almuerzo de quesadillas en los canales. De regreso, la Ciudad Universitaria, Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, admiramos su diseño y sus murales de grandes artistas, llegamos a la bellísima Biblioteca Central, el mural de rocas más grande del mundo en sus cuatro costados, y al final del día en el Centro Cultural Universitario, su Museo de Arte Contemporáneo, salas de cine, y en la noche en un concierto en la Sala Nezahualcoyotl, de las más importantes de América Latina.


Preciosas avenidas arboladas, y cifras que suenan abrumadoras: diez millones de habitantes en su territorio y otros diez en su periferia; cinco millones de pasajeros diarios en doce líneas de Metro; otros tantos en Metrobús, Trolebús, Cablebús (teleféricos) y Trenes, más 150 museos, y otras tantas galerías, teatros y salas de espectáculos. México Tenochtitlán se fundó en 1325, construida, destruida y otra vez reconstruida por la tenacidad de un pueblo de construir pirámides y mercados, en el centro de un lago, y seguir embelleciéndola. Quien diga conocerla toda, esta en error, quien no quiera conocerla, se pierde disfrutarla en lugar de padecerla.


“Mi ciudad es chinampa en un lago escondido / Rehilete que engaña la vista al girar…”, cantó Guadalupe Trigo a la Ciudad de México, que dio nombre a un país, con su etimología náhuatl: Mextli (luna), xictli (ombligo), co (lugar): “En el ombligo de la luna”, ahí está México Ciudad

Cantarranas, Cuernavaca, México.

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