La noche

Por: Andrés Bali Quintanar

Compartir este texto:

Podríamos ver, el eterno vaivén de las olas del mar, el suave movimiento de los árboles, la tierna mirada que se conmueve con tus ojos. Las emociones son movimiento, la belleza misma de la vida que, como el mar, conmueve el alma y llena de amor la existencia.

            Lo cierto es que el mar mueve el pensamiento a ver ese profundo movimiento que sucede en el pecho, en la mirada, en el pensamiento. Contemplar la belleza de algo, es mirar dentro al latido del corazón. Son los instantes bellas emociones que corren por las venas y nos recuerdan la belleza de existir.

            Las horas pasan y sigo comprendiendo el bello movimiento del tiempo que, es en el fondo el paso de las emociones. Cada instante mueve el corazón, el viento, los árboles y la lluvia se agolpa en la ventana. Son los instantes bellas metáforas de mí mismo. De mi intelecto, de mi bella forma humana.

            Las emociones son bellas formas del cuerpo de ver la belleza del cosmos.

            Antes que nada existe la emoción, después el pensamiento.

            Me encuentro vivo, ante la existencia, contemplando la belleza del palpitar de la vida, las montañas protegen el valle que bellamente se extiende ante la mirada. Tepoztlán apenas despierta y llevo toda la noche pensando en el misterio de los ciclos, como la noche, como la vida de un insecto. Llevo toda la noche observando el latido de mi corazón que va rápido a la vida, que hace fluir por mi cuerpo esta gran verdad que tengo dentro.

            Los segundos pasan lentamente, la luna tiene una manera de ver la vida dormir, de percibir los sueños que despiertan los grillos y las cigarras, y los plenos instantes que se pierden en el tiempo. Pareciera que puedo comprender la belleza de mi cuerpo que, despierto se pregunta cuál será el sentido de todo esto.

Te recomendamos:

INICIO
LIBROS
EVENTOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *