Interrogatorio clínico y recomendaciones médicas en lengua náhuatl

Por: Nelson Álvarez Licona
Compartir este texto:
Me permitiré presentar un documento para facilitar la comunicación los trabajadores de la salud cuando realizan interrogatorios clínicos y recomendaciones médicas a pacientes monolingües hablantes de lengua náhuatl, cuando no hablan el idioma; ante esta dificultad por lo general se recurre a traductores que son personas de la localidad que hablan náhuatl y español, ya que el sistema de salud no cuenta con una estructura de traductores que apoyen la comunicación que facilite la interacción clínica con la población monolingüe hablantes de lenguas indígenas o que poco hablan en español; en estas condiciones estos trabajadores de salud se auxilian con los recursos que tienen a su alcance, que por lo general son trabajadores bilingües generalmente del centro de salud o son los mismos enfermos quienes asisten a su consulta acompañados con alguna persona que funcione como traductor, que por lo general son familiares quienes realizan esta labor. Esta forma de resolver la dificultad de la atención clínica crea la siguiente duda: ¿si el traductor efectivamente explico todo lo que se le dijo? La ausencia de traductores especializados en esta tarea hace que la calidad del servicio no sea como debía realizarse, que es en el respeto al otro comenzando por el respeto a sus derechos, en estos casos la situación es delicada, ya que se requiere construir un diagnóstico basado en la evidencia que se desprende, en parte, del interrogatorio clínico, además de poder realizar las recomendaciones médicas que se requieren para llevar a cabo la atención a sus pacientes; cuando la atención clínica esta mediada por traductores no se guarda la confidencialidad a la que tienen derecho los usuarios de los servicios de salud (Ley General de Salud Art. 77 bis 37, inciso X: 2024). De ahí la utilidad de un instrumento que facilite la comunicación, donde el trabajador de la salud pueda hacer interrogatorios clínicos y comunicar recomendaciones médicas en idioma náhuatl, sin ser hablante de la lengua, ya que el documento realiza su función al ser leído, sabiendo con anticipación lo que se está diciendo. Se trata de leer lo que está escrito sobre una base alfabética, así se deja a la enunciación la comunicación con el interlocutor, que es posible ya que las lenguas originarias fueron escritas a una base alfabética y por lo tanto pueden ser leídas, si se practica la pronunciación, que además es muy grata, ya que las lenguas originarias son tonales. La lengua náhuatl tiene un ritmo y entonación agradables, nahua significa: danzar tomándose las manos, concordar, ir en cadencia; y náhuatl: que suena bien, que tiene buen sonido (Rémi Simeón, 2007: 303, 305). Cuando estábamos elaborando este documento le preguntamos a Doña Jerónima, prestigiada partera de la Sierra de Zongolica en Veracruz, como decidía la palabra adecuada para la construcción del instrumento y nos contestó: la que suene mejor. “Las lenguas tienen cuenta silábica, entonaciones, pausas, un ánimo con que se hablan; un esfuerzo físico y otro emocional que cada palabra, frase, párrafo requiere del hablante y que no hay manera de evitar, sortear, imposible de anular. Sin eso no hay lengua posible” (Henestrosa, 1993: 14)
El libro Interrogatorio clínico y recomendaciones médicas en lengua náhuatl (Alvarez, 2020) se elaboró como un instrumento práctico, que a manera de un manual, facilitara las intervenciones médicas apropiadas, ya que en ambos casos, tanto las preguntas clínicas como las recomendaciones médicas, son las que generalmente realizan los médicos a sus pacientes, al provenir del interrogatorio clínico que realizan los médicos internistas (Willis, 1998); y al proceder de la experiencia de los mismos clínicos a quienes se les preguntó ¿cuáles eran las recomendaciones más comunes que les hacían a sus pacientes en su consulta cotidiana?, para esto se eligieron a los especialistas de las áreas más implicadas en las patología que se presentan en la consulta de primer contacto: Gastroenterología. Endocrinología. Neumología. Alergología. Ginecología y Cardiología.
Si bien el libro está escrito en náhuatl clásico, existen diferentes variantes idiomáticas de esta lengua, de manera que se ha dejado un espacio para que los trabajadores de la salud que apliquen este instrumento, puedan realizar la adecuaciones que consideren necesarias en variante del náhuatl que se requiera, sin embargo al validar el instrumento pudimos observar que no solo era entendido, sino que construyo puentes de acercamiento entre los trabajadores de la salud y la población hablante de la lengua náhuatl, ya que la población usuaria de los servicios de salud reconocían el esfuerzo que hacían los médicos por darles una atención correcta, justa y respetuosa. Para la aplicación del instrumento recomendamos leer despacio al pronunciar las palabras, para una enunciación clara de todos los elementos que construyen el vocablo, recomendando que antes de utilizarlo se practique la pronunciación. Las preguntas del interrogatorio clínico o la recomendación médicas se encuentran en español, seguidas de su traducción en lengua náhuatl y la traducción de los morfemas con los que se construyen las palabras en náhuatl debajo de estas. Si bien la lengua náhuatl incorpora morfemas en un solo vocablo, estos se presentan separados por guiones para facilitar la pronunciación y reconocer con mayor facilidad su significado de estos. En relación a la pronunciación aclarar que la ll se enuncia como una l prolongada y la h (saltillo) con una suave exhalación de aire en la glotis, al igual que la j.
En el interrogatorio clínico las preguntas parten del trabajador de la salud quien emite un mensaje, para que el paciente conteste con una afirmación o una negación: Quema (Si)/ Ahmo (No). En el caso de las recomendaciones médicas no se requiere de respuesta ya que son indicaciones.
El interrogatorio clínico fue reestructurado para que el círculo de la comunicación se pudiera cerrar con una afirmación o negación por parte del paciente, aunque en realidad fueron pocos los casos en los que tuvimos que realizar estos cambios. Los sustantivos al incorporarse en un vocablo mantiene la raíz y pierden las terminaciones llamadas absolitivas: in, tli, li y tl.
- ¿Escupes sangre? – ¿Ti-ez-chicha?: ti (tú, pronombre verbal), ez (sangre, de eztli), chicha (escupir)
- ¿Te palpita mucho el corazón? – ¿Miac mo-yolo-tetecuica-liztli): ¿Miac (mucho), mo (tú, pronombre posesivo), yolo (corazón, de yolotl) tetecuica (palpitar), liztli (acto de)?
- No fumes – Ahmo ti-chichina: Ahmo (no), ti (tú, pronombre verbal), chichina (fumar)
- ¡Termina tu medicina! – ¡Xi-tlami mo-pahti!: ¡Xi (Tú, pronombre verbal, imperativo), tlami (terminar), mo (tú, pronombre posesivo), pahti (medicina)!
Para la elaboración del documento el procedimiento fue primeramente reunir la información consultando a médicos internistas para la elección del interrogatorio clínico y entrevistar a médicos de las especialidades ya mencionadas, para que, a partir de su experiencia clínica nos dijeran cuales eran las recomendaciones más comunes que realizan a sus pacientes. Posteriormente tradujimos la información al náhuatl clásico. Con esto fuimos con población bilingüe hablante náhuatl a la Sierra de Zongolica en Veracruz, donde trabajamos con dos prestigiadas parteras de esta la sierra, Doña Jerónima y Doña Soledad, con quienes ya habíamos colaborado en otras intervenciones (esto es importante porque son trabajadores de la salud y además por las interacciones previas que teníamos se refuerzo la fiabilidad de la información), a estas parteras les íbamos leyendo los documentos y nos hacían las observaciones para que nuestra traducción fuera entendible y correctamente enunciada. Ya con las notas de campo y grabaciones que realizamos de todo el proceso, reelaboramos el documento consultando varios diccionario con al finalidad de construirlo con las palabras que más de repetían en diferentes diccionarios español – náhuatl, con la intención de que el instrumento fuera entendible en las diferentes variantes idiomáticas del náhuatl (Compendio Enciclopédico del Náhuatl, 2009; Eutiquio, 2004; Molina, 2008; Portugal, 2012; Remi, 2007). Con este documento regresamos con nuestras traductoras y probamos nuevamente el documento con ellas y con población monolingüe para realizar las últimas adecuaciones. La investigación fue financiada por el Instituto Politécnico Nacional, mediante el Proyecto de Investigación: 20195951. Y fue publicado por en 2020 por Bonilla Artigas Editores. La participación de IPN y de la editorial Bonilla Artigas está en congruencia con lo establecido en la legislación nacional:
“Es derecho de todo mexicano comunicarse en la lengua de la que sea hablante, sin restricción en el ámbito público o privado, en forma oral o escrita, en todas sus actividades sociales, económicas, políticas, culturales, religiosas y cualesquiera otras” (Art. 9 de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 13 de marzo de 2003).
Bibliografía:
Willis Hurst, J. Medicina para la práctica clínica. Argentina: Médica Panamericana. 1998.
Alvarez, et all. Interrogatorio clínico y recomendaciones médicas en lengua náhuatl. México: Bonilla Artigas Editores. 2020.
Compendio Enciclopédico del Náhuatl; México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2009.
Eutiquio Jerónimo, et al. Tlahtolnechikolli Diccionario Nawatl Moderno – Español, de la Sierra de Zongolica Ver. México: Jalapa Veracruz, 2004.
Henestrosa, Andrés. Dos Lenguas Un Mundo. México: Lotería Nacional para la asistencia Pública. 1993.
Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 13 de marzo de 2003.
Ley General de Salud. Capítulo IX Derechos y Obligaciones de los Beneficiarios. Artículo 77 bis 37, inciso X. México. 2024.
Molina, Alonso, fray; Vocabulario de la Lengua Castellana / Mexicana – Mexicana / Castellana; (primera edición 1555 – 1571). México: Editorial Porrua, 2008.
Portugal Carbó, Eduardo; Diccionario de verbos de la lengua Náhuatl; México: Editorial Porrua, 2012.
Rémi Simeón. Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana. México: Siglo XXI. 2007.
Te recomendamos:




