Hamburgo

Por: Héctor Alejandro Cárdenas Lara
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Segunda ciudad más grande de Alemania, distintiva con sus edificios de ladrillo rojo oscuro, el estilo “gótico báltico”, tiene más canales y puentes que otras ciudades en europa, y es el mayor puerto de río en el continente.
La conocí en 1975, me gustó la urbe y la naturaleza, con dos lagos en el centro de la ciudad, los edificios alrededor con sus ladrillos como quemados por el tiempo, sin embargo fueron vueltos a construir, a partir de fotografías, después de la destrucción casi total, por bombardeos en la Segunda Guerra Mundial (diez días de julio y agosto de 1943). En el edificio del Ayuntamiento, Rathaus, vi fotografías de antes y después, me impresionaron, tanto la magnitud de la destrucción, y más aún el empeño para la reconstrucción, dejaron algunos edificios como testimonio de la barbarie de una guerra.
El lago interior rodeado de comercios y restaurantes, un puente ancho lo limita del lago exterior, zona de casas grandes modernas, y sede de representaciones diplomáticas, consulados de todo el mundo para atender
el intenso comercio. Al frente del Rathaus, una estatua de Carlo Magno, emperador en tiempo de la fundación de la ciudad (siglo IX). En un lado está el Rathskeller, típico restaurante en los ayuntamientos, como para
atender a viajeros que acuden a trámites.
Bellos parques, como Planten un Blomen, “Plantas y flores”, con sus fuentes, y desde ahí, entre verde y agua por todos lados, caminamos al barrio marinero de St. Pauli, famoso por sus centros de música, bares, restaurantes, cervecerías típicas, y todo tipo de “antros”, sobre todo en la calle Reeperbahn. El barrio se distingue desde el puerto por la torre de la iglesia de St. Pauli.
La ubicación de Hamburgo es idónea para conocer el norte de Alemania, la “frontera” con países escandinavos, como la bella Lubek, capital de la Liga Hanseática (S. XII), y ver la imagen de la Puerta de Holstein, la recordaba
de un Diccionario Enciclopédico, mi libro favorito de la infancia, regalo mi madre, aquella lámina en blanco y negro me impresionó, pero más aúnestar delante de ella, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, grabada
en monedas alemanas de dos euros, acuñadas en 2006, fue la primera conmemorativa de una serie de dieciséis monedas, una por cada estado federado, representando al Estado de Schleswig-Holstein.
Otro viaje valioso es visitar Bremen, otra de las tres ciudades estado de Alemania, además de Berlín y la misma Hamburgo, cuenta con su propio parlamento, como los otros trece estados, de los 16 de la República Alemana. En medio de la Marktpltz, luce una estatua de piedra de Rolando, el mítico personaje sobrino de Carlo Magno, quien protegió a su tío en la derrota de Ronsesvalles, en donde los árabes impidieron la conquista de la provincia ibérica. El conjunto de edificios de la plaza, sobre todo el Rathaus, son de gran belleza, al igual que el casco central.
De regreso en St. Pauli, llegamos a la Plaza de los Beatles, tiene el nombre en honor del grupo que salió de su Caverna, el bar en Liverpool, Inglaterra, para volverse famosos en todo el mundo, su arraigo al lugar los llevó a
grabar en alemán, entre otros recuerdo el clásico: Komm, gib mir deine Hand (“Ven, quiero tomar tu mano”), la música también nos lleva de paseo por el mundo.
En la zona de “antros”, había una placa que decía algo como: “A partir de aquí, la policía no se hace cargo de su seguridad”. Así era la fama de barrio bravo, después de algunos años regresé y ya no vi ninguna advertencia de
ese tipo.
Cantarranas, Cuernavaca, México
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