Éxito de taquilla

Por: Marcos Límenes

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¿Qué vamos a soñar hoy joven? me dice el carnicero mientras afila el cuchillo. Estoy a punto de responder que medio kilo de longaniza cuando me doy cuenta que me está gastando una broma. Algo habrá visto en el vacío de mis ojos, experto como es en animales muertos. La verdad es que llevo días algo ausente tratando de aterrizar el guión para una película. El productor desea que tenga un corte intimista y que gire en torno a la crisis existencial de una persona, al estilo de En la Ciudad Blanca, de Alain Tanner o American Beauty, de Sam Mendes. Yo creo más bien que el presupuesto es raquítico y que resulta cómodo plantear un escenario con pocos actores y mínima producción. De poco han servido mis objeciones señalando que el tema ha sido muy socorrido y que dados los tiempos que corren la película sería un fracaso de taquilla.

Apretando los dientes me he lanzado a cumplir lo acordado pero el resultado ha sido, por decirlo de alguna forma, magro. Un hombre de mediana edad, padre de familia y buen esposo, se harta de todo y se propone desaparecer del planeta. Se encuentra verdaderamente deprimido y no le basta la simple idea de huir. Es terco y como siempre se ha considerado autosuficiente se resiste a procurarse una terapia o asistir a Deprimidos Anónimos. Le tienta la idea de comprar un boleto de autobús, o de avión dado el caso, hacia cualquier parte y perderse en el anonimato hasta desaparecer. Se desanima aún más al percatarse que morir –o suicidarse, da lo mismo- resulta más complicado que vivir. Le inquieta dejar a la familia destrozada, particularmente a los niños, así como asuntos de orden cotidiano sin resolver. Ante el dilema moral decide pasar una temporada en un monasterio budista del cual sale renacido sin tener que pasar por el penoso trance de la muerte.

Terrible, más trillado no podía ser. Para acabarla de amolar el productor me pide que la trama se desarrolle en México. Si fuera en Escandinavia o en Rusia, por lo menos, cabría la perspectiva de un Bergman o Tarkovski pero en este país la gente se arroja a las vías del Metro sin mayor consideración.

¿Cuál podría ser la crisis existencial de un mexicano? Si fuera el temor a ser reclutado por el narco resulta que ya no caben más películas o series con el tema; ¿que un hombre se encuentre sin trabajo y tenga que pagar la pensión alimenticia? A nadie se lo deseo pero el común denominador entre nosotros es que tarde o temprano algo saldrá, tenemos a la virgencita y a San Judas Tadeo a quien encomendarnos.

¿Qué va a ser entonces joven? Hay gente esperando, me recuerda el carnicero.

¿Qué haría usted si su vida dejara de tener sentido? Le respondo. Mire joven, la cantina se encuentra a la vuelta de la esquina. ¿Quién sigue?

(Continuará)

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