¿Entia non sunt multiplicanda? Zaid en un espejo sin fondo

Por: Adolfo Castañón
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Gabriel Zaid (1934) publicó Los demasiados libros en Buenos Aires en 1972 con el sello de Carlos Lohle, tenía 38 años de edad. Un año antes, en 1971, había publicado Ómnibus de la poesía mexicana. Desde su primera edición, Los demasiados libros ha tenido innumerables ediciones y traducciones a muchas lenguas; la más reciente es la segunda edición de la traducción So Many Books. Reading and Publishing in an Age of Abundance, traducido impecablemente por Natasha Wimer, con ilustraciones de Grant Silverstein, para Paul Dry Books, con un prólogo de Robin Sloan (2025, 153 pp.).
Es habitual que algunas personas se quiten la edad, es más raro que esto suceda con un libro. Robin Sloan en el prólogo escribe que “The first incarnation of So many Books appeared in México, in Spanish, in 1996”. Es un misterio que le haya quitado al libro más de veinte años de edad. Como el propio autor señala en el prólogo de la primera edición argentina de 1972, las ideas originales del libro habían sido expuestas en 1967 en La maquina de cantar. Entre la primera edición de Los demasiados libros y esta segunda edición de la traducción de So Many Books hay ciertas diferencias, por ejemplo: el subtítulo y el orden de los capítulos; en el original eran ocho y ahora hay catorce. El lema que da título a la obra podría aplicarse a ella misma: a lo largo de las más de cinco décadas que el libro lleva de vida, ha sufrido o se ha enriquecido con sutiles transformaciones, como si la obra estuviera sincronizada no con el presente sino con el porvenir.
Los demasiados libros es un golpe de dados capaz de abolir el azar de la lectura. Obra a la par augural y exacta, como una cirugía oscila entre la revolución de la imprenta y la revuelta digital y planetaria sin perder el timbre de su insustituible música interna.
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