El mar de Cortés

Por: Andrés Bali Quintanar

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La noche era infinita, se abría ente los ojos toda belleza y toda verdad que podían los ojos percibir. Es siempre un propósito percibir las estrellas. La vida agradece la metáfora de la vida. Siempre que nos damos cuenta de la belleza el corazón lo agradece. Los ojos apenas y pueden vislumbrar la matemática del cosmos.

            Puedo afirmar que la noche involucra la belleza profunda del tiempo. Los astros implican la matemática del cielo. La maquinaria celeste tiene la mirada profunda en el pecho, el único mapa de los años. De noche se vislumbra el tiempo, el suceder de los años, la belleza de estar vivo.

            El tiempo solo tiene sentido al comparar la distancia de los astros. La temporalidad de los eventos astronómicos. La belleza de formar parte de todo esto.

            Veo la noche, la terrible velocidad de nuestra embarcación que tranquilamente flota sobre el Mar de Cortés. Que a los 11 años tuve la oportunidad de visitar.

            La luz infinita del tiempo, los ojos, la belleza. Como nuestros ojos pueden maravillarse con la forma de la vida. Son los días una manera de entender qué significa la vida y a veces, se manifiesta en la forma del cielo.

               Qué noche más hermosa se abría ante nosotros. Los astros parecía que comunicaban momentos cósmicos. La noche se abría ante la mirada como las flores suelen abrirse a la eternidad.

            Los ojos del cielo son las estrellas. La forma de mi cuerpo logra percibir la belleza que tiene la vida y los momentos solo son prueba del milagro de estar vivo. Las formas vivas, las memorias, los sueños, son la viva expresión del tiempo que empieza a marcar mi corazón con el movimiento que hace la embarcación que me acurruca y me deja volar por mi pensamiento.

            Los ojos del cielo tienen miles de bellas ideas que día tras día fui aprendiendo y comunicando. Las estrellas se han vuelto una forma de entender mis ojos y la belleza de mi corazón.

            A través de los años he aprendido a apreciar la lluvia, la noche y la vida.

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