Cuestionario Mallarmé reloaded V

Por: Daniel Téllez

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A partir de aquel célebre juego confesional creado por Stéphane Mallarmé, ofrezco a cada invitado a este espacio, una versión única y posmoderna de la algarabía y el seso y el estupor que conforman las obsesiones, el estilo y el momento actual de su quehacer literario.

El invitado: Alberto Blanco (Ciudad de México, 1951). Cursó estudios universitarios de Química y Filosofía en la UIA y la UNAM, y de maestría en Estudios Orientales, en el área de China, en El Colegio de México. Su primera publicación en una revista data de 1970: el poema en prosa “El vacío”, publicado por Edmundo Valadés en El cuento. Por esas mismas fechas formó su primera banda de rock y publicó sus primeras ilustraciones. Poesía, música e imagen han estado, desde un principio, estrechamente entrelazadas en su trabajo. Fue coeditor y diseñador de la revista de poesía El Zaguán (1975-1977). En 1977 fue becario del Centro Mexicano de Escritores, teniendo como tutores a Juan Rulfo y Salvador Elizondo. Ingresó en 1994 al Sistema Nacional de Creadores. En 1991 recibió la Beca Fulbright; en 2001 recibió la Beca Octavio Paz de Poesía; y en 2008, la Beca Guggenheim. Ha publicado 36 libros de poesía en México y 18 más en otros países, además de traducciones del trabajo de otros poetas y algunos libros de cuentos y poemas para niños, varios de los cuales han sido ilustrados por su esposa Patricia Revah. Su trabajo ha sido traducido a una veintena de idiomas. En 1988 recibió el Premio de Poesía “Carlos Pellicer” por su libro Cromos, y en 1989 el Premio “José Fuentes Mares” por Canto a la sombra de los animales, libro que reúne poemas suyos con dibujos de Francisco Toledo. En 2002 recibió el premio “Alfonso X el Sabio” a la excelencia en la traducción literaria otorgado por San Diego State University. El Fondo de Cultura Económica ha publicado tres volúmenes de doce libros de poesía cada uno: El corazón del instante, (1998); La hora y la neblina (2005); y A la luz de siempre (2018). Ha trabajado con muchos pintores, escultores y fotógrafos, y la mayor parte de sus ensayos sobre artes visuales se encuentran reunidos en El eco de las formas, publicado por Conaculta en 2012. Fue profesor de tiempo completo tres años en la Universidad de Texas en El Paso, UTEP. En 1998 y 1999, fue profesor en SDSU, y en 2007 profesor distinguido en USD. Dio clases después en UCSD (2009 y 2010) y en Vermont College (2010 y 2011). En 2017 recibió el Premio “Xavier Villaurrutia” por su tercer libro de poética: El canto y el vuelo, publicado por Andante. En 2019 recibió el Premio Internacional de Poesía “Ramón López Velarde”. En 2018 fue nombrado Creador Emérito.

El don de la poesía: La poesía sucede sólo cuando ella quiere.

La fuerza del llamado: Un poeta tiene que estar atento al llamado de la poesía día y noche.

La honda voz de la tradición: Tenemos decenas de miles de años haciendo esto. Por algo será…

Esa “lucidez de la desesperación, de los sentidos exacerbados y como en las orillas de los abismos” de Artaud: Me quedo con la lucidez.

La poesía es la Poesía del lenguaje: La poesía es la yoga del lenguaje.

El poeta se propone recuperar lo irrecuperable: La ausencia es la madre de todos los poemas.

“La ausencia es la madre de todos los poemas” dice Paul Reverdy: Me quedo con la atención.

¿Qué decir del silencio que es el sostén de la poesía? A la nada no se le puede hacer nada. Hablar del silencio es acabar con él.

“Un poema no debe significar sino ser” señala MacLeish: No hay forma de que el lenguaje deje de significar algo. Me quedo con la poesía.

La poesía es otra forma de conocimiento: La poesía es la otra forma de usar el lenguaje.

“La forma es un medio y el fin es trascender la obra”: La forma es el medio; el fin es trascender la forma.

La materia prima para la poesía: Todo es grano para el molino.

El Collage, tu otra poesía: Todo lo que hacemos es collage.

Presencia del Pop Art en tu vida: Pop goes the weasel…

Max Ernst: El descubridor, entre otras cosas, del zurcido invisible en el collage.

Mark Rothko: Un intento más por decir lo que no se puede decir.

“En las constelaciones de Francisco Toledo el único tema es la vida en su hora inmediata”, has escrito: No nada más en la obra de Toledo.

El timing perfecto del Collage: Ahora.

Los numerosos ríos de la música que te acompaña: La música es un río sin nombre y sin orillas.

Todo puede ser música: Depende que quien (¿quién?) escucha.

Un piano de cola: Una sirena que canta dormida.

“4 ´ 33 ´´” de John Cage: Mu!

“Black, Brown & Beige” de Duke Ellington: Todos los colores del arcoíris humano en el jazz.

La estética del jazz: Habría que improvisar la respuesta…

La música popular se convirtió en rock: En 1966.

“Lo que comenzó en 1966 murió 30 años después; ya tan sólo sobrevive el fantasma”: ¿De veras ha muerto el rock? No lo creo. Más bien ha tenido tanto éxito que ha colonizado a casi todas las demás formas de hacer música.

Beatles, Wilson, Dylan y Zappa: Los cuatro pilares sobre los que se levanta en 1966 el auditorio del rock.

La Comuna y Las Plumas Atómicas; sus efectos liberadores: Sex, drugs and rock ‘n’ roll.

Poetry makes nothing happen, decía W. H. Auden: Hacer que nada suceda es muy importante.

Meditación zen en tiempos de consumo y donde la naturaleza se mira como materia prima: No hagamos del zen y de la naturaleza otro pretexto de consumo.

Bonus track:

AÑO NUEVO SIN POEMA

Si tuviera que escribir un poema

sobre esta madrugada gris de año nuevo

poco tendría que decir.

Es cierto que el viento sopla,

levanta las hojas y mueve las nubes…

es cierto también que está a punto de amanecer.

Pero estas observaciones

– por demás evidentes –

no hacen un poema.

Tal vez habría que inventar algo

– mentir, embellecer, exagerar –

pero eso tampoco hace un poema.

Mejor dejar el año que comienza así: gris

con viento, a punto de amanecer

y sin poema.

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