Confusión de cuerpos y otros poemas

Por: Beatriz Saavedra
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Confusión de cuerpos
Nada se ve,
sumergimos los cuerpos
pegados a la ropa
para soltar los hilos.
Cuando no existes
desfallece la carne,
el escalpelo del silencio
brilla en la natural cubierta
de un tóxico lentísimo.
Es la humedad
secreta sílaba sagrada
cuando habla la mudez
en la palabra.
Contra la sequedad
Me acostumbré a mi noche,
a no alcanzar la corriente sinuosa
en la existencia.
Un sueño se empeña en agonías
y disuelve su forma.
Fugaz se va mi sombra prófuga.
Engulle su negrura
la brevedad de la luz invicta.
Rompe la luna vertical en los rincones
la lluvia sobre los arboles
antes de decir tu nombre terrestre, temerario.
El breve fuego frecuenta entre los cautos
el aliento sin memoria,
tiembla en el relámpago súbito
el último cobijo,
después
la muerte insatisfecha
configura la liberación de signos en ruinas.
Núcleos incendiados
Me pregunto
—Aunque no para mí—
¿Qué somos?
Sino la alcoba silenciosa
o vacía,
el margen interior del gran río,
previsión de fiebre
insoportable.
No quiero distraerme de tu cuerpo,
de la humedad que va mellando mi carne.
Las luces son la evocación aletargada
de mi boca,
el barro escurre de mis muslos blancos
en el arrabal vasto de mis piernas.
Yo creo en el jardín ebrio del sigilo
y su visión perpetua.
Estos poemas forman parte del poemario Aparece en anacrusa el deseo editado por Bon Art
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