César Moro (1903-1956)

Por: Emilio Adolfo Westphalen
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“Me ha desilusionado no haber recibido carta tuya el día de mi cumpleaños, en todo caso, puedes decir que yo tampoco te escribí para el tuyo, pero he pensado mucho en ti el 14 de julio. En fin, ya pasó. Es un día triste para mí porque tiene algo de mágico, y no logro llenarlo. Pero ¿qué no es triste para mí? ¡Ay!, todo me aísla más y más en mi tristeza.
Me siento tan afligido esta noche que no sabría que decirte. Y no deseo hablar de nada. No deseo ya nada, me he adormecido sobre mi pena, y mi cansancio es largo en la noche interminable.” (César Moro. Inicio de carta a E.A.W. del 29 de agosto de 1943, publicada en Vida de poeta, Lisboa, 1983).
La correspondencia con que se cuenta del poeta y artista peruano César Moro (19 agosto 1903 – 10 de enero 1956) a Emilio A. Westphalen (15 de julio 1911 – 17 de agosto 2001) fue editada en Lima, en el 2020, por el F.C.E. bajo el título Eternidad de la Noche (Cartas de C.M. a E.A.W. 1939 – 1955). A continuación parte del texto con que EAW presentara a su amigo en el homenaje organizado por la Alianza Francesa peruana bajo el auspicio de la Embajada Francesa de Lima y la PUCP. Se refiere allí al Moro pintor y nos revela de paso el interés de ambos por estas formas de expresión, complementarias a la Poesía, que serán el tema del próximo libro de Ensayos de EAW reunidos por la editorial Bonilla.
“En 1925 César Moro viaja a París y a los pocos meses exhibe pinturas acuarelas y dibujos con pintores de Centro y Sudamérica en una galería de Bruselas. (Se lee en el catálogo: Cabinet Maldoror — Hotel Raventein — Mont des Arts — Bruxelles. Du 6 au 17 mars 1926. Quelques Peintres de l’Amérique Latine. Santos Balmori de México — Jaime A. Colson de Porto Plata (República Dominicana) —Isaías de Santiago (Chile) — César Moro de Lima (Perú). Al año siguiente expone sólo con Jaime A. Colson en la Société Paris — Amérique Latine (14, Boulevard de la Madeleine. Du 10 au 16 mars 1927). La presentación en el catálogo la firma Francis de Miomandre.
Fuera de esa asociación con pintores latinoamericanos —Moro tiene prontamente acceso a diversos círculos sociales y artísticos de la capital francesa. Entre estos últimos debe mencionarse el grupo Forces Nouvelles de Henri Jeannot y Rohner, al cual Moro siempre expresó su reconocimiento. Pero la relación decisiva y determinante es la establecida (conforme a la conjetura más verosímil, a comienzos de los años 30) con los integrantes del Movimiento Surrealista (…).
En tiempo de la Guerra Civil Española, César Moro padeció persecución policial por su colaboración en un boletín de Defensa de la República Española —el cual se distribuía clandestinamente por causa del régimen filofascista imperante. Esta situación llevó a Moro a exiliarse en México en 1938. Antes de partir mostró cuadros suyos en la Peña Pancho Fierro de Alicia y Celia Bustamante (diciembre 1937) siendo ésta la única exposición personal que lograra durante su vida. También por esa época proyectó con E. A. Westphalen la edición de una revista de poesía y crítica El Uso de la Palabra —cuyo primer y solo número apareció tardíamente en diciembre de 1939. Entre otras colaboraciones incluye un artículo de Moro sobre la pintura peruana, primer intento fundamentado por hacer patente las limitaciones artísticas y la pobreza estética de la llamada “escuela indigenista” prevalente en el país.
La llegada de Moro a México coincide casi con la visita que efectuara a ese país André Breton, a quien Moro acompaña en varias de sus diligencias. Varios meses más tarde César Moro ayuda a Wolfgang Paalen a organizar una Exposición Internacional del Surrealismo, para la cual cuentan con las gestiones y el apoyo en París del propio Breton. La inauguración tuvo lugar en la Galería de Arte Mexicano el 22 de enero de 1940 (…)
Durante su estada mexicana César Moro escribió muchos de sus poemas más admirados y también sus pinturas y dibujos adquirieron calidades nuevas y singulares. El aire y la gente le fueron benéficos. No se puede decir que le sucediera lo mismo a su regreso al Perú en abril de 1948. Cuando preparaba el viaje se hacía ilusiones sobre el género de vida que amaría llevar en Lima. Soñaba con dedicarse a la pintura, con rodearse de plantas y animales: encuentra exclusivamente dificultades problemas y la usual hostilidad mediocridad y oposición obtusa. Consigue finalmente un pequeño departamento en la quebrada que conduce a la playa de Barranco pero su tiempo está casi enteramente acaparado por trabajos mal remunerados y tediosos. Sin embargo, en 1954 publica una plaquette de poemas recientes: Trafalgar Square. Ese mismo año su nombre figura entre los “7 pintores peruanos” que su amigo chileno —Armando Zegri— exhibe en su galería neoyorquina. Moro toma de nuevo los lápices de pastel y entre 1945 y 1955 pinta una serie de cuadros que hace enmarcar con miras a mostrarlos en una galería limeña (…)”
// Fragmentos del texto de E. A. Westphalen del catálogo de la exposición sobre CM en Lima con el título César Moro – Retrospectiva de la obra plástica. 2 – 11 de Julio 1990 – (Galerie L’Imaginaire, Alianza Francesa de Miraflores).
Hoy 19 de Agosto se cumple un aniversario más de la muerte de César Moro. Gracias a Inés Wetsphalen hija del poeta por el material.
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