Los albores de la seguridad pública en la ciudad de México.

Por: Donovan Urbina Sánchez

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Este libro, cuyo título en original es The Enlightened Patrolman: Early Law Enforcement in Mexico City se centra en la capital novohispana a finales del siglo XVIII. Su tesis principal sostiene que la colocación de farolas en el centro de la Ciudad de México no fue únicamente un proyecto de infraestructura urbana, sino que también implicó un esfuerzo sistemático de las autoridades virreinales y las élites por imponer valores “modernos” derivados de la lectura de los textos ilustrados. En este sentido, analiza cómo los denominados “guardafaroleros”, que operaron como un primer cuerpo policial, intentaron erradicar de las calles nocturnas la vida social, la expresión corporal y la sexualidad de los sectores “plebeyos” (grupo que según la autora estaba conformado por: indígenas, afrodescendientes y españoles empobrecidos). De esa forma, Von Germeten documenta el violento rechazo de la población ante este incremento en la vigilancia nocturna. Esta obra aporta al vincular los orígenes de la policía en el continente americano con un acelerado proceso de racialización del espacio urbano.

          En el trabajo de la autora, uno de los grandes desafíos que seguramente enfrentó fue desarrollar una historia “desde abajo” acerca de grupos sociales desfavorecidos del siglo XVIII esto debido a que rara vez las clases trabajadoras dejaron documentos escritos por sí mismos. Para ello, la autora se sumergió en los archivos judiciales y ploliciales, aunque, cabe decir que, estos mismos fueron escritos por la autoridad en represalias o castigos hacia quienes cometieron actos criminales: resistencias, desobediencia, riñas, hurtos, etc. Esto también fue aprovechado por la autora para reconstruir la vida cotidiana de los sectores plebeyos y cómo los habitantes de la ciudad también se interrelacionaban durante la noche. Se puede considerar que esto le permite también a Von Germeten documentar la agencia de los grupos oprimidos y no presentarlos como simples víctimas del abuso de autoridad. Demuestra cómo los grupos menos favorecidos resistieron a una nueva forma de control, enfrentándose a la policía, burlándose de ella también e incluso generando desobediencia civil.

          La autora hace un gran trabajo de investigación con las fuentes que consulta, sin embargo, su visión puede verse sujeta al hecho de que las acciones de los grupos subalternos que aborda llegan hasta nosotros filtrados por la pluma de jueces, escribanos e incluso de guardafaroleros. Esto puede significar un sesgo donde la vida de los plebeyos es conocida a través de la lente punitiva. Corriendo con el riesgo de considerar que la interacción principal entre los sectores populares y el Estado fue siempre violenta o transgresora.

          Por otro lado, este texto resulta un estudio brillante de lo que sucedía en el centro de la Ciudad de México, pero no aborda a las periferias y barrios indígenas. Esto puede demostrar que el alcance de la autoridad novohispana estaba centralizado y no tenía los mismos alcances hacia las periferias. Para disipar dudas en cuanto a este tema serán necesarios más estudios que profundicen en este tema en contextos alejados del centro de la capital, e incluso alejados de la capital misma.

          Finalmente, el texto publicado por el sello de Bonilla Artigas Ediciones ofrece un apasionante e innovador estudio del surgimiento del primer cuerpo policial de la Ciudad de México. Demuestra que la figura de los “guardafaroleros” fue el instrumento de choque por parte del gobierno novohispano para arrancar de las calles la sexualidad, la expresión corporal y la vida social de los plebeyos. Su enfoque demuestra que que iluminar una ciudad ha tenido tanto que ver con la vigilancia hacia sus habitantes así como disipar las sombras.

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